Hace dos años, el electorado indio sorprendió a Narendra Modi.

Su partido, el Bharatiya Janata Party (BJP), había pronosticado una supermayoría.

Los votantes le arrebataron incluso la mayoría simple y lo obligaron a formar una coalición.

El “aura de invencibilidad” del Sr.

Modi se había desvanecido, según exclamaban los analistas.