Después de casi un siglo de búsqueda, la comunidad astronómica ha encontrado por fin la evidencia más sólida de que Betelgeuse, una de las estrellas más brillantes y conocidas del cielo nocturno, no está sola. Un equipo internacional de investigadores ha obtenido la imagen más nítida hasta la fecha de la bautizada como Betelgeuse B, gracias a las observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO). El hallazgo, publicado en la revista científica Astronomy & Astrophysics, pone fin a una de las incógnitas más persistentes de la astronomía moderna.

Visible a simple vista en la constelación de Orión, Betelgeuse es una supergigante roja que lleva siglos despertando el interés de astrónomos y aficionados por sus cambios de brillo. Precisamente esas variaciones llevaron hace décadas a plantear la posibilidad de que una segunda estrella orbitara a su alrededor. Sin embargo, pese a numerosos intentos, ninguna observación había logrado demostrar de forma concluyente su existencia.

La imagen que resuelve una búsqueda centenaria

El investigador francés Miguel Montargès, del Observatorio de París–PSL y responsable del estudio, se ha mostrado muy emocionado al analizar los datos obtenidos por el telescopio europeo. “Hemos llegado al final de una búsqueda centenaria”, ha afirmado el científico.