Opinión

Plumas invitadas

Pluma invitadaSolo quien reconoce como verdaderamente importante el “ser bello por dentro” puede comenzar a ordenar su vida de un modo coherente.

Han pasado más de 20 años desde que tuve el primer indicio de que acabaría quedándome completamente calvo. En este período de tiempo he recibido dos ofertas para someterme a un injerto capilar, me han recomendado medicamentos por vía oral y no han faltado los champús que prometían revitalizar el cabello “desde la raíz”. Aunque no puedo negar que en alguna ocasión coqueteé con la tentación, siempre pudieron más mis temores que mis deseos, y terminé rechazando amablemente todas esas propuestas.

Por otra parte, he sido testigo del crecimiento constante de la industria de la belleza y de la aparición de tratamientos cada vez más sofisticados. No soy experto en este ámbito, creo que es evidente, ni pretendo entrar en sus detalles técnicos, pero sí me llama la atención la magnitud que ha alcanzado este fenómeno cultural. En medio de esta realidad me reencontré con un texto de Platón, en el diálogo Fedro, que ilumina de un modo sorprendente la cuestión de la belleza.