El car�cter familiar de Patek Philippe queda reflejado en su modo de concebir una relojer�a a largo plazo, ajena a las tendencias del momento. As� nos lo explica su presidente Thierry Stern. Patek Philippe ha dado el do de pecho en la �ltima edici�n de Watches & Wonders con una impresionante bater�a de novedades que muestran el potencial actual de la casa. Ah� encontramos de todo, desde el nuevo superreloj Celestial, que indica la salida y puesta de Sol en el cielo de Ginebra; hasta las novedades conmemorativas del Nautilus, su reloj deportivo m�s ic�nico, del cual se cumplen ahora 50 a�os de su lanzamiento al mercado. A estas piezas hay que sumar las creaciones de Rare Handcrafts (Artesan�as Excepcionales), presentadas en la boutique de Patek Philippe en el coraz�n de la ciudad, y que este a�o incluyen un gui�o a la cultura espa�ola en varias de sus referencias.El nuevo Nautilus 5610, realizado en platino (106.043 euros).Aparte de su incuestionable calidad t�cnica, si algo tienen en com�n todas las piezas es un componente �nico que hace de Patek Philippe una firma diferente al resto del mercado. Siempre han seguido su propio camino. Y as� ha sido desde que fuera adquirida por la familia Stern en 1932. Su presidente actual, Thierry Stern, es la cuarta generaci�n en llevar las riendas de la firma. Impone en un primer contacto, pero pronto nos demuestra que no es tan fiero como lo pintan los periodistas especializados ("ll�mame Thierry. Se�or Stern era mi padre", me aclara al presentarnos"). Este trato franco lo iremos viendo a lo largo de la conversaci�n en los diferentes temas que tratamos. No esquivar� ninguno.Reloj de bolsillo Flamenco, de la colecci�n de Rare Handcrafts.Comenzamos por el controvertido Cubitus, el reloj que la firma present� hace dos a�os y que no gust� a todos los seguidores de la firma. Unas cr�ticas que no afectaron en nada a Stern. "Siempre tuve el anhelo de hacer un reloj cuadrado y por fin lo he conseguido con el Cubitus. Es un reloj que choca con nuestra propia naturaleza, ya que el 85% de los relojes que vendemos son redondos. Y es verdad que ha sorprendido a muchos clientes y aficionados, pero tambi�n ocurri� con el Aquanaut cuando lo sacamos en 1997. Recuerdo que Ren� Beyer, por entonces responsable de la joyer�a m�s antigua de Suiza, me dijo que ese reloj era un disparate y que nunca vender�an un Aquanaut en su tienda. Al poco tiempo estaba llam�ndonos para que le envi�ramos m�s piezas", comenta entre risas.75.000 relojes al a�o Volviendo al Cubitus, en el momento de su lanzamiento se vio como un esfuerzo para conquistar el inter�s de las nuevas generaciones de coleccionistas. Pasado ya un tiempo respetable desde su lanzamiento, �se ha conseguido este objeto? "Me temo que no, aunque por una raz�n diferente de la que piensas. Las primeras piezas que han llegado a las tiendas han ido directamente a los clientes m�s fieles de la casa. Y tiene toda su l�gica. �C�mo le digo a un coleccionista nuestro de toda la vida que no puedo venderle un Cubitus porque lo quiero reservar a un reci�n llegado a la marca?", nos pregunta, sin necesidad de esperar nuestra respuesta. En cualquier caso, esta paradoja creada por el lanzamiento del Cubitus ejemplifica la dificultad que tiene la firma de satisfacer las peticiones de todos sus clientes, con una producci�n anual de 75.000 piezas al a�o, seg�n estimaciones ajenas a la casa. Solucionar este problema es el gran reto de Stern y explica las directrices generales que ha seguido tanto �l como sus predecesores.La referencia 5840 es la m�s nueva de la colecci�n Cubitus. Un calendario perpetuo con caja de platino y esfera esqueleto. 176.737 euros."Tenemos una producci�n muy limitada en comparaci�n con las peticiones que recibimos y tenemos que ajustarla muy bien", nos aclara el presidente. "Todos los relojes est�n pensados para tener un largo recorrido a lo largo de los a�os, incluido el Cubitus. No nos dejamos llevar por las tendencias del momento. Tampoco por los gustos concretos de algunos mercados. En Patek Philippe no trabajamos para ning�n mercado en concreto. Los mismos relojes son repartidos en todas nuestras boutiques. Es el �nico modo de equilibrar la producci�n".Lo que nos lleva a la siguiente regla: "no hacemos relojes personalizados. Ya me gustar�a, pero tenemos un n�mero limitado de relojeros y no puedo pedir a uno de que se dedique en exclusiva a una sola pieza". Una limitaci�n que tambi�n explica que no exista todav�a un programa CPO (relojes de segunda mano certificados por la propia casa) de Patek Philippe. "La raz�n es la misma: no tenemos relojeros suficientes para destinar unos cuantos a restaurar piezas antiguas con el nivel de calidad que siempre se nos exige". La decisi�n nos lleva a una frase que siempre ha repetido Stern en varias entrevistas: "Nosotros nos dedicamos exclusivamente a hacer relojes", lo que explica que apenas cinco de los m�s de 260 puntos de venta que Patek Philippe tienen en todo el mundo sean de su propiedad. El resto, incluidas Madrid (Su�rez Joyeros) y Barcelona (Uni�n Suiza) se gestionan con socios locales con los cuales se ha venido trabajando a lo largo de d�cadas. Aqu� no existe el corto plazo.La pieza m�s codiciada presentada por Patek Philippe en 2026 es este soberbio gran complicaci�n con calendario perpetuo y repetici�n de minutos, caja de platino de 42 mm, engastado con 171 diamantes (9,85 quilates) y 84 turmalinas Paraiba (2,7 quilates). Solo se har�n ocho relojes, cada uno con un precio de 4,2 millones de euros.Esta visi�n del negocio lleva a Stern a una declaraci�n un poco sorprendente: "El objetivo de Patek Philippe no es ganar m�s dinero. Y lo digo completamente en serio. Me preocupa m�s la longevidad de la firma y mantener su credibilidad ante nuestros clientes. Si lo haces bien, el dinero vendr� despu�s".Un legado que mantenerQue el dinero no sea lo m�s importante para Stern se explica, seg�n �l mismo, por el car�cter �nico de la firma. "Y es m�s visible es una situaci�n de crisis internacional como la actual", nos aclara. "Ser una empresa familiar te aporta una perspectiva general que no tienes si perteneces a un gran grupo. Nosotros ya hemos vivido tres crisis mucho m�s graves que esta. �Sabes lo que supone para una firma como Patek Philippe que tu facturaci�n caiga un 50% en unas semanas. Mi padre me contaba que tuvieron que fundir cajas de relojes de bolsillo para pagar las n�minas de los trabajadores". Esta experiencia ha dejado en Thierry Stern un poso de cautela, incluso mayor que �l que ten�a su padre: "Tenemos reservas suficientes por si la situaci�n se complica para pagar a proveedores y mucho m�s importante, a nuestros empleados. Porque lo peor que le puede pasar a una firma de relojes no es parar la producci�n, sino que se te vayan las personas que los hacen. Es un conocimiento que nunca volver�s a recuperar".