La ciudad de Fnideq (Castillejos, en su apelación colonial española) se ha visto desbordada este viernes por una marea de miles de jóvenes que abandonan ahora decepcionados Ceuta, tras haber irrumpido en la ciudad autónoma española sin que las autoridades de Marruecos se lo impidieran. “En España no nos ha ayudado nadie. Nos habían dicho que tendríamos un lugar de acogida y un visado para viajar a Algeciras, pero todo era mentira”, explica Mohamed, de 18 años, junto otros jóvenes exhaustos a la sombra de una cafetería cerrada.Mohamed ni estudia ni trabaja. Había llegado la víspera desde Fez, 290 kilómetros al sur, para cruzar hasta Ceuta por el espigón fronterizo. Así lo hizo. Pero este viernes ha vuelto a territorio marroquí. En Castillejos, junto a otros compañeros, repone fuerzas antes de seguir buscando algún medio de transporte para poder regresar a su lugar de origen.00:38Imágenes de los retornados a Marruecos grabadas en CastillejosVarios migrantes caminan por la costa de Castillejos tras volver de Ceuta. El sueño de obtener papeles en regla para viajar hasta la Península y emigrar legalmente a Europa no se ha visto cumplido. Muchos migrantes han dormido al raso en jardines y solares. Han comido gracias a la ayuda de los vecinos. O a los envíos de dinero de familiares a través de cajeros automáticos. Abrasados por el sol, extenuados, se agolpaban al mediodía en todo tipo de vehículos para intentar regresar a sus hogares en el profundo interior de Marruecos, después de haber fracasado en el empeño de abrirse un futuro fuera de su país. Este camino de vuelta marca un nuevo hito de frustración para una generación desencantada. Castillejos es una ciudad sin apenas locales de negocios abiertos por miedo a los saqueos. En los pocos que quedan abiertos, grupos de muchachos en calzones se agolpan para intentar compra algo de comida. Echan de menos los refrescos helados, saturados de azúcar al gusto magrebí. La policía patrulla las calles con indiferencia mientras la mayoría de los vecinos permanecen en sus casas, temerosos de eventuales actos de violencia de una masa juvenil hambrienta y desengañada.Los choques de la madrugada entre policías y migrantes en la frontera con Ceuta ya han quedado atrás a primera hora de la tarde, después de que las fuerzas de seguridad dispararan gases lacrimógenos y cañones de agua a presión contra los jóvenes que ocupaban las colinas circundantes. Apenas unos pocos migrantes irregulares se cruzaban aún en dirección a Ceuta con la multitud de retornados desde la frontera española. Familias enteras, con hijos menores y bebés en sus brazos, habían llegado hasta Castillejos atraídos por mensajes infundados sobre una apertura sin trabas de la frontera para poder viajar hacia España e intentar abrirse camino en Europa.Una nueva vida en España Saina, de 35 años, es madre soltera, una condición que todavía estigmatiza socialmente a una mujer en el Marruecos contemporáneo. Había viajado desde Larache (en la costa atlántica del norte marroquí). Con su hijo Yussef, de poco más de un año, intentaba empezar una nueva vida en España sin agravios gracias a su fluido castellano. “Pronto estaremos allí”, aseguraba convencida a primera hora de la madrugada de este viernes. Al amanecer, las fuerzas de seguridad marroquíes habían despejado completamente la zona.La Asociación Marroquí de Derechos Humanos dio cuenta este viernes de que cerca de la frontera de Nador (norte) con Melilla se produjeron violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y cientos de jóvenes, según informa la agencia Efe. Imágenes difundidas por las redes sociales mostraban disparos de fuego real de agentes de la policía en medio de escenas de tensión.