NoticiaLa autora Leyla Kazim aseguró que bastaron unos minutos de trabajo semanal para mantener la apariencia de productividad durante un año completo.Síguenos y léenos en Google DiscoverLa escritora británica afirma que su año sin trabajar cambió su visión del mundo laboral. Foto: Instagram: @leyla.kazim31.07.2026 09:48 Actualizado: 31.07.2026 10:09

Leyla Kazim, una escritora británica que durante años trabajó para una empresa de software en Londres, aseguró que pasó un año entero sin realizar realmente las funciones de su cargo y que nadie dentro de la organización lo advirtió. Su historia, publicada en un ensayo de Substack, abrió un debate internacional sobre la productividad, la supervisión laboral y el verdadero propósito de algunos empleos de oficina.Kazim explicó que durante sus primeros años en la compañía se sintió relativamente cómoda con su trabajo. Sin embargo, una reestructuración interna cambió por completo esa percepción. La llegada de un nuevo responsable y la sensación de que su puesto había perdido relevancia despertaron una duda que decidió comprobar por sí misma."Desarrollé la persistente sospecha de que mi papel era irrelevante e inútil, así que decidí llevar a cabo un experimento: resolví dejar de trabajar", escribió.La escritora británica afirma que su año sin trabajar cambió su visión del mundo laboral. Foto:Instagram: @leyla.kazim LEA TAMBIÉN La autora esperaba que su ausencia de productividad fuera evidente en pocas semanas. Sin embargo, el resultado terminó sorprendiéndola.Cada semana preparaba el material suficiente para mantener la apariencia de que seguía desarrollando sus funciones. Antes de las reuniones individuales con su jefe dedicaba alrededor de 15 minutos a redactar algunos correos electrónicos, organizar una página de apuntes y presentar supuestos avances del proyecto. "Media hora antes de mis reuniones individuales semanales, dedicaba 15 minutos a redactar una página, enviar un par de correos electrónicos y presentar mis novedades con un tono convincente", mencionó.El resto de la jornada laboral lo empleó en la planeación de un viaje de diez meses. Para ello construyó una enorme hoja de cálculo con itinerarios, presupuestos, reservas y recorridos que, desde la distancia, parecía un documento de trabajo como cualquier otro.Aquella hoja terminó convirtiéndose en la pieza central de su estrategia. "No hay mayor engaño en una oficina moderna que una hoja de cálculo", afirmó.Según relata, la mayoría de sus compañeros simplemente veían filas, columnas y mucho texto, por lo que asumían automáticamente que estaba trabajando.Lo que inicialmente pretendía durar apenas unas semanas se prolongó durante un año completo. Nadie cuestionó su rendimiento, nunca fue llamada por recursos humanos ni recibió advertencias relacionadas con su productividad.El experimento solo llegó a su fin cuando ella misma decidió abandonar la empresa. "No trabajé durante un año entero. El experimento terminó no porque alguien descubriera mi inactividad, sino porque finalmente me fui".Para Kazim, ese desenlace confirmó una sospecha que venía construyendo desde tiempo atrás: el desempeño percibido parecía tener mucho más peso que el trabajo efectivamente realizado.Lejos de presentar su experiencia como una invitación a engañar a los empleadores, la autora utilizó el caso para cuestionar la forma en que muchas organizaciones evalúan la productividad. "El trabajo moderno es un juego, una representación teatral", afirmó.La escritora británica afirma que su año sin trabajar cambió su visión del mundo laboral. Foto:Instagram: @leyla.kazim LEA TAMBIÉN En su reflexión sostiene que, en determinados entornos corporativos, la imagen de estar ocupado puede ser más valiosa que los resultados concretos. Según explica, gran parte del sistema recompensa la capacidad de aparentar actividad constante antes que el impacto real del trabajo.Kazim también cita al antropólogo David Graeber, autor del concepto 'bullshit jobs', definido como aquellos cargos cuya utilidad resulta difícil de justificar incluso para quienes los desempeñan.Como parte de esa reflexión recordó una encuesta de YouGov según la cual el 37 % de los trabajadores británicos consideraba que su empleo no aportaba una contribución significativa al mundo.En el ensayo, la escritora insiste en que su experiencia no pretende desacreditar profesiones esenciales como enfermería, docencia o recolección de residuos, donde la carga laboral suele ser elevada y el impacto social es evidente.Su crítica está dirigida principalmente a determinados cargos administrativos y corporativos que, según plantea, pueden convertirse en actividades repetitivas cuyo verdadero propósito resulta difícil de identificar.A partir de esa experiencia propone que las personas aprovechen el tiempo recuperado para desarrollar proyectos personales, aprender nuevas habilidades o construir un plan que les permita cambiar de rumbo profesional. "Haz solo lo necesario. Hazlo bien, hazlo rápido y dedica el resto del tiempo a tus propios asuntos", manifestó.Aunque logró demostrar que podía pasar inadvertida durante un año sin cumplir realmente con su trabajo, Kazim reconoce que el experimento no le produjo satisfacción. "No haber sido descubierta no me supuso ningún alivio. Simplemente acentuó la falta de sentido de todo aquello".La escritora británica afirma que su año sin trabajar cambió su visión del mundo laboral. Foto:Instagram: @leyla.kazim LEA TAMBIÉN Finalmente decidió abandonar la empresa y dedicarse por completo a la escritura. Asegura que hoy trabaja más horas que durante su etapa corporativa, pero afirma que existe una diferencia fundamental: ahora invierte ese tiempo en proyectos que realmente eligió desarrollar."He construido una vida de la que no necesito escapar", concluye el ensayo, reflejando la transformación personal que, según ella, surgió a partir del año en el que dejó de trabajar sin que nadie lo notara.Pablo Pachón Ramírez Redacción Alcance Digital