31 de julio, 2026 - 07h30Revisando la historia del Ecuador encontraremos que, sin lugar a dudas, ha sido el centralismo la causa de muchos de los males que han frenado el progreso del Ecuador. El excesivo centralismo colonial impidió no solo la prosperidad sino que también fue el principal motivo para que nuestros hombres no estuvieran preparados en el manejo de la cosa pública, habiendo, por lo tanto, la necesidad de improvisar por no existir la práctica del autogobierno. Liberados del dominio ibérico, lamentablemente, los nuevos gobiernos trataron de imitar la bárbara monopolización administrativa chapetona, provocando revueltas en intranquilidad y el retraso general en la economía.Así, de revolución en revolución, arribamos al siglo XX, sin que nada pudiera frenar la excesiva concentración administrativa acumulada en la capital de la República. Los defensores del sistema aducían el retraso cultural como motivo principal para no entrar en un proceso descentralizado, pues “se propiciaría un enorme caos en la República”. Tal argumento es totalmente falsa, y la mejor mentís son las instituciones descentralizadas que funcionan eficientemente. Entonces, nos preguntamos, ¿cuál es la causa para no enfrentar decididamente el problema, resolviéndolo en beneficio del país?: unica y exclusivamente el temor de perder privilegios, o no querer reconocer que los tiempos han cambiado y la vida republicana necesita nuevos cauces por donde fluya armónicamente la democracia. Además, otro de los argumentos alegados ha sido que la descentralización es requerida exclusivamente por el Guayas, opinión totalmente falsa, pues todas las provincias, especialmente las que se encuentran más alejadas de la capital han sido favorables a la existencia de un sistema más equitativo y razonable. Voces en este sentido han sido prácticamente unánimes en Loja, Azuay, Manabí, Los Ríos, Carchi y más regiones de la patria. Ahora bien, si el presidente tiene la intención de reformar el Estado esta es una buena oportunidad para corregir la excesiva concentración de funciones en Quito. Por ejemplo, en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, el proceso de visas ha sido centralizado de forma virtual en Quito, lo que ha generado demoras, dificultades y un verdadero caos para quienes requieren este trámite. En consecuencia, se debe fortalecer la descentralización y la desconcentración administrativa, evitando la excesiva concentración de funciones y acercando los servicios públicos a los ciudadanos. Recordemos que la Constitución de la República del Ecuador consagra la descentralización como uno de los principios fundamentales de la organización territorial del Estado. Por lo tanto, la centralización de las visas que antes se otorgaban en las direcciones zonales se aparta del espíritu de la descentralización que señala la Constitución.Por otro lado, la descentralización, lejos de atentar contra la unidad nacional, la fortificará. El mejor ejemplo lo dio la misma España, cuna del centralismo, cuando estableció las regiones autónomas que fueron vistas como “el monstruo que liquidará el alma nacional”. Nada de eso ocurrió, y antes al contrario, ese país progresó a ojos vistas. (O)
Carlos Estarellas Velásquez: El centralismo de las visas | Columnistas | Opinión
La descentralización, lejos de atentar contra la unidad nacional, la fortificará.







