OpiniónEl gobierno que termina, de hecho, fue el más centralista de las últimas décadas.26.07.2026 23:15 Actualizado: 26.07.2026 23:15 La Constitución de 1991 consagró la descentralización como base del desarrollo regional. Treinta y cinco años después, ese mandato se diluyó frente a un centralismo persistente. El gobierno que termina no solo no lo revirtió: lo radicalizó. Fue el más centralista de las últimas décadas. Cuando un alcalde o gobernador no compartía su visión, la respuesta no fue el diálogo institucional, sino el bloqueo presupuestal y el ataque político.El impacto económico de ese centralismo es devastador. Es un modelo que extrae valor de las regiones y lo redistribuye con criterios políticos, no técnicos. Proyectos estratégicos se dilatan o se cancelan cuando el gobernante local no se alinea; recursos que deberían generar empleo, turismo y competitividad se convierten en instrumentos de retaliación. El país pierde crecimiento, las regiones pierden autonomía y el Estado termina asfixiando a quienes más aportan.El patrón fue sistemático. A Barranquilla le negó el respaldo para los Juegos Panamericanos 2027: el incumplimiento de los pagos a Panam Sports costó la sede y dejó sin recuperar miles de millones invertidos por la ciudad. El mismo desinterés enterró la posibilidad de un Gran Premio de Fórmula 1. En el Valle del Cauca, el Tren de Cercanías —proyecto estratégico de movilidad— fue sometido a una lógica de venganza política: la cofinanciación nacional se dilató o se condicionó porque la bancada regional no acompañó las reformas del Ejecutivo.En Bogotá, el metro elevado se convirtió en blanco permanente de ataques presidenciales; se lo calificó de “urbanicidio” mientras se intentaba imponer otra visión. En Medellín, la confrontación con el alcalde se extendió a EPM, la empresa que genera entre el 30 y el 35 % de la energía del país. Deudas millonarias de la Nación sobre el metro de la 80 y disputas por activos estratégicos revelaron que no se trataba de técnica, sino de control.La depredación ambiental fue igual de grave. El nuevo ministro de Ambiente designado, Fabio Arjona, ha sido claro: “Mucho discurso, cero acción”. Mientras se dificultaban permisos a proyectos formales, la minería ilegal avanzó sin freno. En el páramo de Santurbán, documentos oficiales demuestran que el Gobierno sabía desde hace años de túneles ilegales, drenajes ácidos que contaminan el agua de más de dos millones de personas y ganancias criminales de 26.000 millones mensuales. No se cerraron. En el Chocó y el Cauca, el mercurio de la minería ilícita envenenó ríos como el Atrato y el Cauca; la deforestación dentro de parques nacionales se disparó: de 4.682 hectáreas en 2023 a 11.544 en 2024. El Eln y otras estructuras ilegales operaron con impunidad bajo la sombra de la ‘paz total’. El legado ambiental no es la preservación: es la destrucción selectiva.Por eso la posesión del 7 de agosto en el Cauca no es un gesto vacío. Es decirle a una sociedad amenazada por los criminales que el nuevo gobierno sabe que no son libres y que ese día comienza la emancipación del territorio. En poblaciones como Toribío y Jambaló, donde Cepeda obtuvo más del 97 % de los votos y donde la Nación no entregó una sola obra, solo hay una explicación posible: se votó con miedo a perder la vida. Allí no existe democracia: existe el terror de las disidencias de las Farc. Hacer la posesión junto a la Fuerza Pública restaura la moral de una tropa y de la ciudadanía que ha sufrido desamparo institucional. Como dijo Bolívar en el Pantano de Vargas, cuando la batalla parecía perdida: “Coronel Rondón, salve usted la patria”.Colombia no necesita más discursos de descentralización. Necesita descentralizar recursos, autonomía y mentalidad. El país sobrevivió estos cuatro años porque las regiones resistieron. Ahora toca que el poder deje de asfixiarlas. El 7 de agosto en el Cauca no es solo una ceremonia: es el primer gesto de un cambio de rumbo.LUIS FELIPE HENAO(Lea todas las columnas de Luis Felipe Henao en EL TIEMPO aquí) Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
La descentralización fue asfixiada
El gobierno que termina, de hecho, fue el más centralista de las últimas décadas.












