Los ataques que efectuaron el miércoles Estados Unidos y Arabia Saudí contra milicias respaldadas por Irán en Irak han llevado a la región a un “terreno desconocido”, según analistas, que advierten de que el conflicto se está ampliando y se vuelve cada vez más “impredecible”.

La decisión de Riad de unirse públicamente a Estados Unidos para atacar instalaciones vinculadas a las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) de Irak ha añadido una nueva dimensión de complejidad a la guerra. Al menos 20 personas murieron en los ataques, según la agrupación de milicias mayoritariamente chiíes.

Los ataques del miércoles se produjeron tras una breve tregua en los bombardeos directos de Estados Unidos contra objetivos relacionados con Irán. Sin embargo, los aliados de Teherán en Yemen y en otras zonas, como Irak, se han visto cada vez más involucrados en el conflicto.

Por su parte, Irán lanzó el miércoles misiles contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania, en su primer ataque en la región que no respondía a un bombardeo previo de Estados Unidos, desde que se reanudó la violencia entre los dos hace más de tres semanas.

Los ataques recíprocos del miércoles indicaban el fin de la breve tregua del fin de semana. El presidente Donald Trump prometió que Estados Unidos atacaría con dureza Irán y, en la noche del miércoles al jueves, volvió a atacar el país persa. Trump también aseguró que los ataques en Irak se habían coordinado con el Gobierno iraquí, a pesar de la condena de Bagdad.