Actualizado Jueves,

julio

22:38Mohamed VI se entreg� a un ejercicio de autocomplacencia en el discurso a la naci�n con motivo del D�a del Trono con el que Marruecos conmemor� ayer su 27� aniversario como rey. El monarca de la dinast�a alau� presumi� de la estabilidad del pa�s como "fuerza estrat�gica" frente a las turbulencias regionales, destac� el fuerte crecimiento econ�mico -un 4,9% en 2025, con previsi�n de que este a�o se iguale o mejore la tasa- y subray� la consolidaci�n marroqu� como "un actor internacional fiable, respetado y escuchado".Muchos marroqu�es echar�an en falta en la alocuci�n referencias a los extraordinarios problemas que aquejan al reino, como la profunda brecha de la desigualdad, la corrupci�n institucional end�mica o el grave problema de desempleo juvenil. De hecho, el malestar social en Marruecos est� tan extendido que a finales de 2025 tuvo lugar el �ltimo gran estallido ciudadano, las masivas protestas de la llamada generaci�n Z que se extendieron en todo el pa�s y con las que sobre todo los j�venes denunciaron la compleja situaci�n econ�mica, el enorme deterioro de los servicios p�blicos y el hecho de que la Administraci�n est� concentrando sus grandes inversiones en infraestructuras para megaeventos como el Mundial de f�tbol 2030 -ya acarician arrebatarle como sede la final a Espa�a- mientras se descuidan sectores como la educaci�n y la sanidad.Y, con todo, Mohamed VI est� disfrutando de una Fiesta del Trono especialmente pl�cida porque los problemas sociales en el reino parecen ocupar un segundo plano mientras la Monarqu�a saca pecho por el avance en su irrenunciable objetivo de la consolidaci�n de la marroquinidad del S�hara -el gran factor transversal de cohesi�n interna y que espolea como ninguna otra cosa el nacionalismo-, as� como por el inmejorable momento que atraviesa la relaci�n de Rabat con Washington.En realidad ambas cosas van unidas. La sinton�a y la alianza estrat�gica forjada entre Mohamed VI y el presidente de EEUU han llevado a Marruecos a un in�dito protagonismo geopol�tico que permite al rey tan desmesurada autocomplacencia. A punto de concluir su primer mandato, a finales del a�o 2000 Trump anunci� que reconoc�a la soberan�a de Marruecos sobre el S�hara Occidental, un giro en la pol�tica de tintes neutrales que Washington segu�a desde hac�a d�cadas respecto a la antigua colonia espa�ola. Biden, a pesar de no significarse apenas respecto a la cuesti�n saharaui, tampoco desanduvo el terreno pavimentado por su predecesor. Pero fue la vuelta de Trump a la Casa Blanca lo que constituy� el triunfo definitivo para las aspiraciones de Rabat.La maquinaria diplom�tica estadounidense no ces� hasta conseguir que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobara en oto�o una resoluci�n que representaba la �ltima gran traici�n al pueblo saharaui y supon�a una victoria extraordinaria para la pretensi�n territorial marroqu�, al abrazar la idea de que una autonom�a para el S�hara Occidental bajo soberan�a marroqu� "podr�a constituir una soluci�n viable" al conflicto que se prolonga desde hace ya m�s de medio siglo. Todo en un contexto en el que distintas naciones, incluidas Espa�a o Francia, han claudicado en la misma direcci�n, y m�s recientemente muchos pa�ses africanos tambi�n est�n aline�ndose con Rabat, tanto por la eficaz diplomacia de chequera, como por el peso de la posici�n estadounidense.Pese a que el contencioso siga abierto, Rabat ejerce de facto su plena soberan�a sobre el S�hara occidental, una entidad cada vez m�s diluida en los planes del Gran Marruecos en marcha. Y la colaboraci�n de la Presidencia de Trump resulta inestimable. El embajador estadounidense en el pa�s magreb�, el empresario Richard Duke Buchan III, anunciaba d�as atr�s a bombo y platillo "una nueva etapa" en las relaciones bilaterales, con un refuerzo en al cooperaci�n econ�mica y las inversiones, a la vez que se pon�a en marcha la primera financiaci�n federal estadounidense para un proyecto en El Aai�n, la ciudad m�s grande del S�hara occidental, una planta de producci�n de hidr�geno y amon�aco.Tanto es lo que Mohamed VI debe al fundamental respaldo de Trump que ni el pudor tiene cabida para afianzar la amistad, como se ha comprobado con el anuncio de que la autopista de 1.000 kil�metros entre la ciudad marroqu� de Tiznit y Dajla -cruzar� por tanto todo el S�hara Occidental- va a llevar el nombre del mandatario estadounidense, seg�n se jact� �ste en sus redes, agradeci�ndole al rey alau� semejante honor, y mostr�ndose dispuesto a visitar cuanto antes la carretera.Socio estrat�gicoLa profundizaci�n en la relaci�n bilateral entre Washington y Rabat responde a una multiplicidad de factores. Para Estados Unidos, Marruecos es un socio estrat�gico para defender sus intereses en el Sahel y frenar la expansi�n diplom�tica y econ�mica de Rusia y China en el continente africano. En una visi�n regional amplia, el S�hara occidental ha servido tambi�n de moneda de cambio para el acercamiento del reino alauita a Israel en plena cruzada de la Administraci�n estadounidense por sumar pa�ses �rabes a los Acuerdos de Abraham. Y el pa�s magreb� es tambi�n clave en el acceso a minerales cr�ticos. La ex colonia espa�ola ofrece ping�es posibilidades de negocio con los que Mohamed VI mercadea en sus misiones diplom�ticas, ya que tiene grandes yacimientos de fosfato, hierro, titanio o uranio, por no hablar de sus bolsas ya probadas de hidrocarburos y de sus caladeros de pesca.Las inversiones estadounidenses en proyectos en suelo marroqu� se han disparado estos a�os, tanto en materia industrial como de defensa, �rea en la que igualmente Washington se est� revelando como un decisivo valedor de los intereses de Mohamed VI, algo que desde una Espa�a en su momento m�s tenso con la Casa Blanca no deja de preocupar.A mediados de julio se anunci� la creaci�n de un gran centro de entrenamiento militar y drones en Tan-Tan, en el suroeste semides�rtico marroqu�. Una noticia de tantas en pleno proceso de modernizaci�n militar que est� acometiendo Marruecos precisamente mediante la incorporaci�n y el mantenimiento de tecnolog�as estadounidenses de �ltima generaci�n. D�as atr�s se suscribi� un contrato de 333 millones de d�lares. El pa�s norteafricano figura entre los aliados beneficiarios del programa de mantenimiento del Sistema Conjunto de Combate con Casco Montado (JHMCS), que mejora la capacidad operativa de la aviaci�n de combate y refleja el fortalecimiento de la cooperaci�n estrat�gica bilateral en materia de defensa.Celebraciones, cerca de Ceuta y con InfantinoEL 'GLORIOSO' D�A DEL TRONO. La fiesta nacional m�s importante de Marruecos conmemora el ascenso al trono del rey. Mohamed VI presidi� ayer una recepci�n en M'diq -Rinc�n del Medik-, pr�xima a Tetu�n y a muy escasa distancia de Ceuta, donde el soberano alau� acostumbra a pasar la primera parte del est�o.RECEPCI�N CON EL PRESIDENTE DE LA FIFA. Tras el homenaje a la bandera y una salva de 21 ca�onazos en honor del rey, �ste recibi� el saludo de la pr�ctica totalidad de autoridades nacionales, representantes del cuerpo diplom�tico y confesiones religiosas, e invitados extranjeros. Uno de los que no pasaron desapercibidos en la recepci�n oficial fue el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en plena carrera hacia el Mundial 2030 que organizan Espa�a, Portugal y Marruecos.