Durante las últimas décadas, EE.UU. ha señalado a Irán, el Estado Islámico e incluso China como las mayores amenazas para su seguridad nacional.
Pero ahora, en un informe de 100 páginas publicado por el Departamento de Estado el pasado 20 de julio, el gobierno de Trump le ha concedido ese lugar a Cuba.
En un video publicado a propósito del lanzamiento del informe, el secretario de Estado, Marco Rubio, argumenta que “prácticamente todos los grupos terroristas violentos y radicales de izquierda en el hemisferio occidental han dependido en algún momento del apoyo de Cuba”.
“Tenemos, a solo 90 millas de nuestras costas un Estado fallido que además sirve como territorio amistoso para algunos de nuestros adversarios”, agrega Rubio, que es hijo de padres cubanos.
El informe presenta a la isla, su inteligencia y su ideología comunista como un peligro para la seguridad estadounidense, y traza una conexión directa entre la Revolución Cubana de 1959 y las corrientes políticas de izquierda actuales en Estados Unidos.









