El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un informe de 100 páginas el pasado 20 de julio sobre la amenaza que representa Cuba para Washington. La denominación empleada es elocuente: “Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI”, con lo que erige a La Habana como la mayor amenaza para para su seguridad nacional. En el lanzamiento del informe, el Secretario de Estado, Marco Rubio, cuyos padres son cubanos, afirmó: “Tenemos a solo 90 millas de nuestras costas un Estado fallido que además sirve como territorio amistoso para algunos de nuestros adversarios”.El informe establece un vínculo directo entre la Revolución cubana de 1959 y el surgimiento de lo que la Casa Blanca considera la situación política actual de la izquierda en Estados Unidos. Para el Departamento de Estado la ideología comunista es un peligro para su seguridad, y acusa al gobierno cubano de ser el responsable de una red de espionaje en el alto gobierno. Además, el informe responsabiliza a Cuba de impulsar el activismo político estadounidense y de respaldar el terrorismo de izquierda en Estados Unidos. No se ofrecen soportes que sustenten el vínculo establecido. Por un lado, se dice que, desde 1959, Cuba apoya movimientos revolucionarios, pero por otro, sostiene que en la actualidad adelantan acciones subversivas que ponen en peligro la seguridad de Estados Unidos y todo esto como si hubiera un hilo conductor en esta historia que construyeron en el informe.El tono de este informe muestra indicios de la construcción de un relato que nos recuerda las décadas de la Guerra Fría, el período entre 1947 y 1991 aproximadamente, y que no fue un enfrentamiento abstracto, como se podría inferir de sus énfasis ideológicos y políticos. El filósofo Enrique Dussel afirmaba que, en realidad, fue “una confrontación fría para las potencias mundiales, pero sangrienta y real para los pueblos del Sur global”. La Guerra Fría logró someter a la periferia a la lógica de la acumulación del capital y frenar las agendas de soberanía en el Sur.La conexión entre el pasado y el presente que establece el informe del Departamento de Estado es forzada y débil al crear el argumento del peligro que representa Cuba, para afirmar que sigue siendo una base de acciones peligrosas que amenazan la seguridad de Estados Unidos. Aunque es conocida y documentada la importancia que la isla ha tenido para la izquierda en América Latina y el Caribe, su dinámica presente en el concierto internacional la ubica en planos diferentes que no la constituyen en amenaza para Estados Unidos.Las decisiones de la política de Estados Unidos para evitar que, a la agenda emancipatoria, de soberanía y desarrollo alternativo económica y político de Cuba se pudieran unir otros países son de conocimiento público.Un resumen del castigo que Estados Unidos le viene imponiendo a Cuba desde el 6 de abril de 1960 lo ofrece Lester D. Mallory en un memorándum sobre la estrategia de lucha contra la revolución cubana, a saber: privar el país de recursos materiales y financieros para generar malestar y lograr la rendición por hambre sufrimiento y desesperación. El 3 de enero de 1961 se rompieron la relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba y se oficializó el bloqueo a Cuba en tono de declaración de guerra:1. Ley de Asistencia Exterior de 1961. Prohibición de todo apoyo al gobierno cubano y a los países que ayuden a Cuba. Por esta vía, las sanciones estadounidenses se revistieron de un carácter extraterritorial. 2. Regulación del Control de Activos Cubanos de 1963. Prohibición de las exportaciones directas e indirectas de productos, servicios y tecnología, y de todas las exportaciones directas e indirectas de tecnología, productos y servicios de Estados Unidos a Cuba. 3. Ley de la Democracia Cubana, 1991 (Torricelli). Prohibición de que los barcos extranjeros que lleguen a Cuba puedan arribar a puertos estadounidenses en los seis meses siguientes. Confirmación del estado de las sanciones como un bloqueo y no como un embargo. 4. Ley Helms-Burton, 1966. Se refuerza el sentido extraterritorial de las sanciones con la amenaza de que se emprenderán acciones legales contra entidades e individuos en terceros países. 5. Trump en 2017 sumó 243 nuevas acciones y medidas coercitivas contra Cuba y volvió a incluir a Cuba en la lista de estados patrocinadores del terrorismo.A fin de palpar las dimensiones de las pretensiones de la legislación estadounidense, conviene recordar un concepto clave que aparece como fundamento del alegato jurídico de la Casa Blanca. Es el de la extraterritorialidad. La extraterritorialidad se refiere a la inmunidad que tienen los Estados extranjeros y las organizaciones internacionales en relación con la jurisdicción del país en que se encuentran. Considerar como delito actos cometidos fuera de sus fronteras y tratarlos como si se hubieran cometido dentro de ellas ha sido central en la estrategia de aplastamiento social y económico en Cuba. El informe presentado se refiere en varias oportunidades al peligro que representa la articulación de los movimientos de izquierda, como, por ejemplo, la Conferencia Tricontinental de 1966, que reunió en La Habana. Estados Unidos argumenta que desde esa época se construían relaciones tricontinentales que incluían a facciones radicales de la izquierda, entre los que figuran líderes estadounidenses, y enfatiza que, en el presente, Cuba está detrás del activismo político en Estados Unidos. Además del historial de sanciones y bloqueo que se vienen adelantado desde los años 60, en la actualidad la isla se encuentra colapsada sin combustible, y con la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a los países que envíen petróleo a Cuba, se vive la peor crisis energética. Los apagones afectan los servicios de salud y el sistema eléctrico ha tenido su mayor punto de quiebre. La población, después de tantas décadas de castigo por el bloqueo, ahora sufre para enfrentar esta situación que la ahoga colectivamente, pues limita en forma extrema la vida, la salud, la soberanía alimentaria y la moral. En la practica el bloqueo se convirtió en un acto de guerra permanente.Por otro lado, Washington ha anunciado que se preparan las condiciones para una operación militar, como se hizo en otros casos, valiéndose de alguna acusación judicial, tal cual se ejecutó en lo concerniente a Venezuela.Los argumentos del informe van en contravía a la realidad a la que está enfrentada la Cuba de hoy en condiciones de limitación y empobrecimiento. Es un país que no representa un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. El informe es una justificación “moral” para la anunciada operación militar y se presenta como un argumento para legitimar las muertes que sobrevendrán.