M+.- Un informe oficial estadunidense clasifica la solidaridad con Cuba como una “amenaza subversiva”, mientras el Congreso emite citatorios judiciales para exigir que se den a conocer las comunicaciones internas de organizaciones políticas y periodísticas.El gobierno de Estados Unidos inició una de las ofensivas políticas y legales más duras de los últimos años. A través de una acción coordinada entre el Departamento de Estado y la mayoría del Partido Republicano en la Cámara de Representantes, la administración de Donald Trump activó una estrategia institucional que apunta directamente contra medios de comunicación independientes, activistas comunitarios y líderes políticos de la izquierda internacional.La medida se divide en dos frentes simultáneos: la desclasificación de un informe gubernamental de 100 páginas del Departamento de Estado titulado Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI, publicado el 20 de julio del presente año y presentado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y la emisión de requerimientos judiciales desde el Poder Legislativo.​EU pone atención en La HabanaEl citado expediente federal establece a La Habana como el centro de un movimiento global al que las autoridades estadunidenses denominan formalmente “tercermundismo”. Bajo la gestión de Marco Rubio –él mismo de origen cubano–, la política exterior expone que la isla caribeña busca propagar un marco ideológico con el objetivo explícito de fomentar un estallido revolucionario dentro del territorio de Estados Unidos.