Por María Angélica Troncoso |
Río de Janeiro (EFE).- Provocador, disruptivo, irreverente y radical, Renan Santos aspira a convertirse en presidente de Brasil sin haber ocupado nunca un cargo de elección popular y con un discurso que combina el liberalismo económico del presidente argentino, Javier Milei, con la mano dura del mandatario salvadoreño, Nayib Bukele.
Diez años después de liderar las protestas que desembocaron en la destitución de la entonces presidenta Dilma Rousseff, Santos busca ahora convertirse en la principal alternativa de la ultraderecha con una propuesta desvinculada del «populismo» de Luiz Inácio Lula da Silva y del «sectarismo bolsonarista».
Este sábado saldrá de las redes sociales, su nicho predilecto, para darse a conocer en la vida real con el lanzamiento formal de su candidatura en un acto en la ciudad de São Paulo.
Aunque niega ser un ‘outsider’, su mensaje marcadamente antisistema está dirigido a quienes rechazan tanto al actual mandatario, como al ultraderechista Flávio Bolsonaro, designado por su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, preso tras ser condenado a 27 años de prisión por golpismo.















