Juan José Lahuerta |

Madrid (EFE).- La fotografía de Ricardo Zamora amarillea, enterrada en un archivo. El viaje que la mantuvo oculta durante casi nueve décadas termina ahora, cuando EFE la publica por primera vez. En la imagen, el portero del Real Madrid posa para un fotógrafo y sostiene la mirada con una serenidad que aún no conoce la guerra. Es un futbolista. Todavía no es un superviviente.

Al dorso, una dedicatoria desvela la identidad de un poeta. Se trata de Pedro Luis de Gálvez, una de las figuras más singulares de la bohemia madrileña del primer tercio del siglo XX, a quien Zamora agradece haberle salvado la vida en los primeros meses de la Guerra Civil (1936-1939).

Juan Manuel de Prada ya reprodujo el contenido de esa dedicatoria en ‘Desgarrados y excéntricos’ (2001). La fotografía, sin embargo, permaneció oculta en el Archivo General e Histórico de Defensa, entre papeles viejos y gastados. El texto todavía es legible:

«Con todo el agradecimiento a Pedro Luis de Gálvez, por todo cuanto hizo por mí, haciendo que resplandeciese la inocencia. De veras consta en esta todo mi afecto y amistad. De tantos miles de amigos que tengo, el único que entró en la celda a darme un abrazo y un beso fue Pedro Luis de Gálvez. Ricardo Zamora. 5 de noviembre de 1936».