0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialCorporación Mondragón, en su congreso anual, explicó que reforzará las inversiones destinadas a crear nuevos negocios tecnológicos mientras mantiene sus actividades actuales. Es decir, dedicará una parte creciente de sus recursos actuales a preparar el futuro. Pensé que esa misma lógica la podemos aplicar a cualquier profesional liberal, directivo o empresario. Todos tenemos dos empleos. El primero es el que paga las facturas del mes. El segundo es el que pagará las de dentro de tres años.El primer empleo son clientes para atender, reuniones, seguimiento de proyectos o encargos, llamadas, correos y problemas que resolver. Si uno deja de hacerlas, las consecuencias aparecen casi de inmediato.El segundo empleo parece improductivo. Consiste en aprender una nueva habilidad, pensar un proyecto diferente, escribir, investigar, abrir una línea de negocio, conocer a personas con las que quizá colaboraremos algún día o explorar una tecnología que todavía no genera ingresos. Nadie llama para reclamar ese trabajo. Nadie pregunta si ya está terminado. Y por eso suele aplazarse una y otra vez.RenovaciónEl segundo empleo parece improductivo. Consiste en aprender una nueva habilidad, pensar en otro proyectoHace unos años, un empresario me explicó que, en su agenda, cada viernes por la mañana tenía una cita que decía: “Futuro”. “Lo único que no hago en esas horas”, me dijo, “es ocuparme del presente”. Me pareció brillante. Aquel hombre tenía claro que el futuro nunca encuentra un hueco libre en la agenda. Hay que quitárselo al presente. Cuando preparo una conferencia nueva o trabajo en un nuevo libro o compongo una obra musical, a veces me da la sensación de estar perdiendo el tiempo y estar metiéndole horas a algo que no sé a ciencia cierta si convertiré en valor, si tendrá visibilidad, cuando estas horas las necesito para el primer empleo.Y, claro, como siguen llegando reuniones y proyectos que generan ingresos inmediatos, la tentación consiste en atenderlos todos porque la prioridad es ingresar. Pero, si lo hago, sé que dentro de unos años seguiré ofreciendo, explicando o realizando lo mismo que hoy.Una oficina de empleo Alberto Ortega / Europa PressPeter Drucker decía que la mejor manera de predecir el futuro consiste en crearlo. Fácil de decir, pero difícil de cumplir. Crear el futuro exige aceptar la paradoja de dedicar tiempo a actividades cuyo rendimiento todavía no existe. Creo que buena parte del estancamiento profesional nace ahí. Solemos atribuirlo a la competencia, al mercado o a la tecnología. Pero, en realidad, suele responder a una agenda colonizada por el presente. Cada jornada resulta muy productiva. Si la semana está demasiado bien aprovechada, el riesgo es que cada año sea una fotocopia del anterior. Por eso, el profesional debe reservar una parte fija de su tiempo para ese segundo empleo. No hace falta que sea mucho. Una mañana a la semana puede bastar. Lo importante es darle la misma prioridad que a una reunión con un cliente importante y no acabar cancelándola. Porque, después de todo, el segundo empleo paga al primero.
Los dos empleos, por Fernando Trías de Bes
Corporación Mondragón, en su congreso anual, explicó que reforzará las inversiones destinadas a crear nuevos negocios tecnológicos mientras mantiene sus actividades actuales. Es decir, dedicará una parte creciente de sus recursos actuales a preparar el futuro. Pensé que esa...








