He indicado en artículos anteriores mi creencia en el déficit democrático de origen de la derecha española representada hegemónicamente por el Partido Popular; su fundador Sr. Fraga Iribarne fue unos de los ministros importantes de la Dictadura y quienes le acompañaron en ese proceso fueron asimismo personas relevantes en aquellos años de falta de derechos y libertades; la derecha española no pudo tener como seña de identidad el antifascismo como el resto de derechas europeas, nunca ha condenado con total contundencia el golpe de estado fascista contra el legítimo gobierno republicano y ha manifestado su rechazo a las leyes de memoria democrática.
Las enormes carencias del liderazgo del Sr. Feijóo se han hecho evidentes no sólo por el desconocimiento que ha mostrado en relación a temas importantes para la gobernabilidad del país, sino también en su extrema torpeza en las críticas al gobierno allí donde había razones para ello
En la derecha gobernante los primeros años tras la restauración de la democracia(UCD) coexistían elementos del espectro democristiano, liberal e incluso cercanos a la socialdemocracia, pero con la formación del Partido Popular quedaron difuminados y hace ya muchos años que la derecha española conformada casi totalmente en torno al P.P hasta la irrupción de Vox y particularmente tras la llegada a su presidencia del Sr. Aznar, se ha distinguido por ser una derecha dura de marcado corte neoliberal en el plano económico, reacio siempre a avanzar en derechos y libertades que la mayoría social exigía tratando incluso de restringirlos, la ley mordaza que inexplicablemente sigue vigente es un buen ejemplo de ello.






