Extremadura, Aragón, Castilla y León y, ahora, Andalucía. Cuatro procesos electorales y un mismo resultado: el Partido Popular (PP) no puede gobernar en ninguno de los territorios sin pactar con Vox y plegarse —al menos, así ha sido hasta la fecha— a los postulados antiinmigración que defiende la extrema derecha. Este 17 de mayo, Juan Manuel Moreno Bonilla perdió la mayoría absoluta en tierras andaluzas, pero Alberto Núñez Feijóo ha salido este lunes a aplaudir la "amplia victoria" y a lanzar un mensaje: empieza la "campaña para lograr el cambio en España".PublicidadEn realidad, Feijóo lleva toda la legislatura haciendo campaña, pero este lunes, en su discurso posterior a la reunión de la Dirección Nacional del partido (en la que se han analizado los resultados de este domingo), Feijóo ha asumido, sin decirlo, que el destino del PP a nivel estatal se está dibujando con una tinta cada vez más permanente. "No buscamos adhesiones inquebrantables, no queremos un país sumiso ni de bandos", ha dicho: "Tenemos ideologías y principios, pero no gobernamos desde una trinchera". Con esas palabras, el presidente popular justifica pactar en las autonomías con Vox y, de acuerdo con la perspectiva estatal que ha trasladado, asume que su dependencia con respecto a la ultraderecha le situará en un escenario en el que tendrá que hacer lo propio si quiere alcanzar La Moncloa. Eso, siempre y cuando los números alcancen a las dos derechas para quitarle el sitio a Pedro Sánchez.Feijóo también ha aludido al "miedo". Es cierto que uno de los argumentos que descargan las formaciones de izquierda contra el PP es el peligro que supone que gobierne con la extrema derecha. Pero lo que ha hecho Feijóo es colocar el "miedo" en el otro lado: "Sánchez sí que da miedo". Así, también con esa referencia ha lanzado el jefe de la oposición el mensaje de que el PP ha naturalizado por completo los acuerdos con Vox. "Que el PP gobierne no da miedo, da confianza". El popular, eso sí, ha evitado recordar a su audiencia que los gobiernos del PP solo lo son gracias favor de Santiago Abascal.Aunque el mensaje era exactamente ese. Feijóo ha salido a la sala noble de la sede de Génova a celebrar que el PP ha ganado las cuatro elecciones de este ciclo autonómico electoral y a subrayar, triunfalmente, que es un partido de gobierno. Pero todos esos gobiernos pueden existir solo con Vox o con su beneplácito. Este lunes, el líder conservador ha perfilado un PP que parece querer despojarse de la incomodidad que le había venido suscitando el entendimiento con Vox para asumir que sus posibilidades parecen pasar por la calle de Bambú.Sin embargo, está por ver cómo encaja eso con la postura con la que ha fijado posición Moreno Bonilla antes de entrar a Génova. "El resultado [de las elecciones] es suficientemente contundente y lo sensato es respetar lo que la mayoría de los andaluces han decidido, que es gobernar en solitario". En Vox no quieren oír hablar de habilitar al candidato popular para ser presidente si no es aceptando sus tesis sobre la "prioridad nacional" y tampoco parece nada claro que los de Abascal vayan a aceptar de buenas a primeras no formar parte del gobierno andaluz. Iría en contra de sus estrategias en Aragón y Extremadura. En Castilla y León reina la discreción, pero parece que la negociación avanza.PublicidadFeijóo, en otro orden de cosas, ha recordado unas palabras de Óscar Puente, ministro de Transportes, que se refirió a Sánchez como "puto amo" en abril de 2024. "Yo no soy un puto amo, soy un servidor", ha aseverado el popular, al tiempo que ha sacado pecho por el hecho de que el PP ha demostrado que puede ganar las elecciones "desde el gobierno y desde la oposición". De ahora en adelante, se ha comprometido a desgranar paulatinamente su "proyecto" para alcanzar La Moncloa.