Adrián Masa de Vega y Santi Sánchez |
Madrid (EFE)-. Aunque los clubes de prostitución y la calle siguen siendo un destino habitual para las víctimas de trata con fines de explotación sexual, las mafias han empezado a utilizar apartamentos turísticos para dificultar la acción policial y para desarraigar a estas mujeres, aislándolas por completo de su entorno.
La Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Policía Nacional cumple ahora 25 años de lucha contra la trata de seres humanos, una lacra de la que en España hay un volumen importante por su condición de país de tránsito y de destino de estas personas, según explica, en una entrevista con EFE, el comisario Fernando Guerrero, jefe de la brigada central contra la trata.
Los agentes de esta unidad han liberado en el último año y medio a más de 2.000 víctimas, desmantelado 132 mafias y detenido a 1.300 personas, por lo que Guerrero, que conoce bien a estas organizaciones, subraya que utilizan la movilidad para «desarraigar a las mujeres y que sean aún más vulnerables»: «No conocen a nadie y en algunos casos no conocen la lengua y no saben a quién acudir», cuenta el comisario.
El comisario Fernando Guerrero, jefe de la brigada central contra la trata, durante una entrevista con la Agencia EFE. EFE/Santi Sánchez












