Aunque en el Consejo Europeo del pasado junio los 27 países de la Unión Europea decidieron afrontar los desequilibrios macroeconómicos globales con una respuesta basada en "la unidad europea y el diálogo con nuestros principales socios económicos”, en clara referencia a China, el gigante asiático vuelve a estar en el ojo del huracán tras la reunión entre el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz.

Hasta ahora, Alemania se había posicionado en un punto intermedio, lejos de los más duros como Francia, Italia, Países Bajos y Polonia, y más cercano a países como España y Grecia, que habían optado a favor de "seguir diversificando su comercio, reduciendo riesgos (derisking), disminuyendo sus dependencias y reforzando su autonomía estratégica” sin entrar en una confrontación con China.

A finales de junio, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, se reunió con el ministro de Comercio chino, Wang Wentao, en Bruselas para rebajar la tensión en las relaciones económicas entre ambos bloques y se dieron hasta octubre para alcanzar un acuerdo.

Sefcovic se mostró muy positivo por el inicio de las negociaciones y destacó como prueba que la UE y China han acordado un comunicado conjunto de la reunión, el primero entre ambos bloques desde 2019.