La FIFA se enfrenta a una creciente ola de críticas por su proyecto de abrir parte de su actividad comercial a inversores privados mediante la creación de una nueva sociedad mercantil. Apenas un día después de anunciar la iniciativa que adelantábamos este martes, el organismo que preside Gianni Infantino ha recibido el rechazo de la Unión Europea (UE), de la UEFA y de numerosas federaciones nacionales, que cuestionan tanto el fondo del proyecto como la falta de transparencia con la que ha sido presentado.La propuesta contempla la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una sociedad encargada de gestionar las actividades comerciales de la organización y la explotación de sus principales competiciones. Según la FIFA, el objetivo es atraer inversión privada para generar nuevos recursos destinados al desarrollo del fútbol mundial, garantizando al mismo tiempo que el organismo conserve el control de las decisiones deportivas.
Infantino promete a las federaciones aumentar sus ingresos de tres a 86 millones de dólares si privatizan el Mundial.
La reacción más contundente llegó desde Bruselas. El comisario europeo Glenn Micallef advirtió a través de la red social X que la "comercialización desenfrenada del fútbol" se ha convertido en un fenómeno perjudicial y aseguró que el nuevo proyecto amenaza aquello que ha convertido al fútbol en el deporte más popular del planeta.










