Actualizado a las 15:27h.
En el Juzgado de Instrucción número 6 de Alzira, el encargado de investigar desde 1993 el triple crimen de Alcàsser, queda abierta todavía una pieza separada que no se cerrará hasta 2029. Para la Justicia, Antonio Anglés -procesado, pero jamás juzgado por el macabro crimen que marcó a todo el país- sigue vivo. Y si apareciera, aún tendría que enfrentarse a los tribunales.
Los hechos probados de la sentencia de la Audiencia de Valencia se referían a él como un «varón identificado y que no se encuentra a disposición del tribunal» como supuesto coautor junto a Miguel Ricart del secuestro, tortura y asesinato de Toñi, Miriam y Desirée, de entre 14 y 15 años, el 13 de noviembre de 1992.
Sus cuerpos fueron hallados 75 días después en una fosa del paraje de «La Romana', en el término municipal de Tous. Anglés protagonizó una fuga de película tras la detención de Ricart, que pasó en prisión solo 21 de los 170 años a los que fue condenado. Salió de la cárcel en 2013, tras anularse la doctrina Parot.
El fugitivo se escondió y eludió varios cercos policiales en municipios de la provincia de Valencia y nada se supo de él hasta que se dio con su paradero en el puerto de Lisboa. La tripulación del mercante City of Plymouth lo descubrió a bordo, rumbo a Liverpool, escondido en un almacén con documentación falsa. Era la madrugada del 23 de marzo de 1993. Saltó al agua antes de que el buque atracara en Dublín y la Policía irlandesa subiera a detenerle. Nada más se supo de él. Su huida sigue siendo un misterio.







