Parece una misión imposible. Porque cada vez que alguno de los hermanos de Antonio Anglés alcanza protagonismo, en algunos casos por ser autores de hechos delictivos, el estigma de esta familia de Catarroja, a causa del triple asesinato de las niñas de Alcàsser, vuelve a emerger con fuerza. Sucedió ayer con el juicio a Joaquín Martins, que es Mauricio Anglés (uno de los ocho hermanos del coautor, junto a Miguel Ricart, del terrible crimen que decidió cambiarse el nombre) en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Valencia. Se le acusa de los delitos de lesiones, detención ilegal, robo con violencia, daños, pertenencia a grupo criminal y falsedad documental y hurto junto a otros detenidos por unos hechos que sucedieron el 29 de noviembre de 2021. Su víctima es un empresario de Montserrat, Valencia, que ayer relató la pesadilla que sufrió: “Me cortaron y me quemaron con brasas”. El fiscal pide para Martins 27 años de prisión. La familia estaba integrada por los padres, Enrique Anglés y Neusa Martins, y nueve hijos. De estos el más conocido es Antonio, que se dio a la fuga tras descubrirse los cadáveres de Miriam, Toñi y Desirée, el 27 de enero de 1993, para eludir la persecución policial que se inició de inmediato en toda España. Los otros hermanos eran Divinidad, Ricardo, Enrique, Roberto, Kelly, Mauricio y Carlos. Enrique (que fue clave en la investigación de Alcàsser porque una receta suya encontrada en el paraje donde fueron enterradas las niñas abrió la pista principal) y Roberto, fallecieron. Ambos fueron investigados en los años noventa, pero la Guardia Civil descartó su participación en el asesinato de las tres jóvenes. El resto de hermanos cambiaron el nombre y el apellido para intentar distanciarse de una familia cuyo nombre original rememora el crimen que durante años ha ocupado un lugar destacado en la crónica negra española del siglo XX. Algunos, como Kelly, lograron reconducir su vida con éxito, pues esta hermana de Antonio ha logrado convertirse en una mujer de éxito en los negocios inmobiliarios. En 2020, tres hermanos fueron absueltos de un delito de extorsión por falta de pruebas suficientes, aunque uno de ellos fue condenado por tenencia ilícita de armas y por un delito contra la salud pública Antonio era el cuarto de los nueve hermanos, y también el más violento. El libro Desde las tinieblas, un descenso al caso Alcàsser (Diagonal) del periodista valenciano Joan Oleaque relata cómo el coautor del crimen ya había tenido a una mujer en su casa atada con cadenas y torturada mucho antes del crimen de Alcàsser. Varios de sus hermanos contaron que le tenían miedo por su tremenda agresividad. Tras el crimen, que cometió junto a Miguel Ricart, según sentencia de la Audiencia de València, Antonio logró escapar de la persecución policial. Al respecto, se desconoce si aún vive o murió en la fuga, aunque la Justicia sigue con el expediente abierto, con una orden de búsqueda y captura, a pesar de que sus hermanos han intentado que se dé carpetazo al caso. Los periodistas Genar Martí y Jorge Saucedo, en su libro El fugitiu (Vincle Editorial) no descartan la hipótesis de que lograra escapar y siga vivo.Mauricio Anglés, el que ayer fue juzgado, llegó a ser un empresario con negocios de gasolineras y una clínica de estética. En abril de 2026, dio una entrevista contando que realizó un injerto capilar al exministro José Luis Ábalos y a su asesor Koldo García durante la pandemia. A pesar de sus negocios, Mauricio ha tenido una vida marcada por la delincuencia. Estuvo en prisión en varias ocasiones y en 2024 fue detenido por el presunto secuestro y tortura de un empresario. Está acusado de secuestrar violentamente a la víctima para trasladarla a una finca de Catarroja. Una vez allí, le golpearon en varias partes del cuerpo y le pidieron el dinero a cambio de dejarlo libre, según el relato de la fiscalía. Después de que el hombre se negara a darles el dinero e insistiera en que no tenía esa cantidad, le golpearon con unas cadenas, le amenazaron con secuestrar a su familia y con cortarle un dedo, le quemaron con brasas y le hicieron un corte en una oreja.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991