Estefan�a Ruilope MadridActualizado Mi�rcoles,
julio
00:12In�s Bult� Mata y Bruno Oliver Bult� son primos hermanos, y funcionan como una maquinaria perfectamente engrasada, a pesar de ser ella met�dica y �l, impulsivo. In�s estudi� Ciencias Medioambientales y Bruno, ADE, pero ninguno termin� ejerciendo lo suyo, y lograron encontrar una vocaci�n com�n en algo m�s complejo: crear experiencias que mezclan hospitalidad, est�tica y cocina. "Yo sab�a que algo har�a con In�s", recuerda Bruno.Y Marrakech fue el origen de todo. La historia comienza con un viaje a principios de los 2000, cuando In�s reserv� un riad casi a ciegas. La llegada fue desconcertante: una puerta anodina en la medina que escond�a, tras cruzarla, un oasis de calma. "Nos enamoramos del concepto", rememoran. De ese flechazo naci� Riad Abracadabra, que compraron en 2007 y abrieron en 2009, adelant�ndose al boom tur�stico de la ciudad marroqu�. Despu�s vendr�a Abracadabra Store, con piezas de cuero producidas entre Marruecos y Ubrique, y m�s tarde, Casa Abracadabra, un proyecto mayor a las afueras de Marrakech. Lo adquirieron en marzo de 2020, justo antes del par�n global. "Firmamos y el mundo se cerr�", dicen. Pod�an haberse echado atr�s, pero no lo hicieron. Se instalaron all� con sus familias durante tres a�os para levantar el hotel desde dentro: obra, gesti�n, colegio de los ni�os y aprendizaje acelerado. Hoy, Casa Abracadabra cuenta con 24 habitaciones, spa, restaurante y eventos. Funciona con una estructura consolidada y un equipo amplio, mientras ellos alternan viajes constantes entre Espa�a y Marruecos. "Fue un proyecto vital adem�s de empresarial", resumen.De vuelta en Madrid, pero sin abandonar su mundo en la ciudad marroqu�, su �ltima jugada ha sido transformar Toque de Sal -el restaurante que abrieron en 2015 en plena efervescencia de la calle Ponzano- en Toque Abracadabra. No se trata solo de un cambio de nombre, sino de integrar este espacio dentro del universo que llevan a�os construyendo en Marrakech. "Queremos que sea nuestra embajada aqu�", explican. Un lugar donde quien ha vivido sus hoteles reconozca el esp�ritu. Una extensi�n en la capitalInterior de Toque Abracadabra.La idea de Toque Abracadabra naci� de forma poco ortodoxa. Tras una feria en Par�s donde no vendieron absolutamente nada -"cero euros, literal"- decidieron canalizar la frustraci�n en algo tangible. Encontraron un local cerca de su oficina y, pese a las dudas iniciales de In�s ("era un antro"), Bruno lo tuvo claro desde el minuto uno. Hoy, m�s de una d�cada despu�s, el espacio funciona con la misma f�rmula: peque�o, acogedor y con una est�tica que no pasa de moda. La reforma fue, de nuevo, asunto de familia, ya que �lvaro, hermano de Bruno y arquitecto, firm� el proyecto, y Mercedes B�horquez, mujer de Bruno, se encarg� de la decoraci�n. El resultado es un espacio c�lido, con materiales nobles y una sensaci�n de casa vivida que escapa del dise�o ef�mero. "La gracia es que envejezca bien", dicen. Y lo ha hecho.En la cocina, la filosof�a es clara: producto, equilibrio y recetas reconocibles. Aqu� no hay fuegos artificiales ni platos complicados, pero s� una ejecuci�n s�lida que fideliza. El gazpacho La Pe�uela, los rollitos de pato -de los que salen decenas cada d�a-, el foie, el steak tartar o la ensalada de perdiz forman parte de una carta pensada para volver. La hamburguesa, elaborada con carne seleccionada y picada en casa, es otro fijo. Y luego est� la pasta Abracadabra, nacida en Marrakech y trasladada a Madrid, como un peque�o hilo entre ambos mundos. Con el cambio de marca han introducido discretos gui�os marroqu�es: un tajine cocinado durante horas, breauts y el cl�sico t� a la menta. Sin imposturas. "No queremos ser un restaurante marroqu�, solo traer pinceladas", explican.Steak tartar.Esa misma coherencia se aplica a la carta de vinos, una de sus grandes bazas: referencias reconocibles, buena selecci�n y precios contenidos. "Prefiero que el cliente repita botella porque le parece bien de precio", resume Bruno. El equipo es otro de los pilares. En un sector marcado por la rotaci�n, ellos presumen de estabilidad: encargados que llevan a�os, una cocina s�lida y un ambiente casi familiar. "Cuidamos a la gente y eso se nota", dicen. Y se nota tambi�n en sala, donde a�n es posible improvisar, comer en barra o alargar la sobremesa sin cron�metro.Lo siguiente ya est� en mente: un hotel en Espa�a, quiz� cerca de Madrid, todav�a sin ubicaci�n definida, pero con una idea clara. Si algo han demostrado hasta ahora es que no necesitan demasiado tiempo para decidirse. Entre la intuici�n de Bruno y la estructura de In�s han construido algo poco habitual: una marca coherente, reconocible y con alma.Toque Abracadabra: Ponzano, 46, Madrid. Reservas aqu�. Precio medio: 40 euros (en el restaurante).







