En Córdoba las rivalidades no tienen que ver solo con los colores de una camiseta. Puestos a elegir, los cordobeses dirimen sus preferencias en una competencia deportiva, por ejemplo, un Belgrano –Talleres. Y en materia de gastronomía, también hay un “clásico”: el salame tiene que ser de Colonia Caroya o de Oncativo.

Así, los orígenes friulanos o piamonteses comparten mesas en picadas mientras compiten con el gusto de los comensales. Los primeros son los artesanos del salame de la colonia —como se lo conoce— y los piamonteses son los que elaboran los salames de Oncativo y muchas ciudades y localidades de la llanura gringa.

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Que el picado grueso o fino; los dados de grasa más grandes e irregulares o más chicos y cortados en pequeños trozos; más porcentaje de carne de cerdo o vacuna; más o menos salados; con clavo de olor o sin este. Y la discusión puede ser interminable.

Fiesta del salame casero