Por otra parteHay una monta�a de art�culos acad�micos que vinculan los grandes acontecimientos deportivos con la violencia de g�neroPortadas de peri�dico con la victoria de la selecci�n espa�ola.EFEActualizado Lunes,

julio

23:39Audio generado con IAEn el contexto del estreno de Pioneras. S�lo quer�an jugar, la pel�cula que relata los dif�ciles arranques del f�tbol femenino en Espa�a, se han recuperado aut�nticas joyas del machismo patrio. La m�s estridente es la de un NODO de 1961 en el que se da cuenta de un ins�lito campeonato mundial de selecciones femeninas en el que el locutor destaca que la �nica nota optimista es que las jugadoras �cuando se casen, si se casan, cambiar�n este juego por una bater�a de cocina�. Las cosas no hab�an mejorado diez a�os despu�s, cuando en un reportaje de TVE sobre un amistoso entre �hermosas muchachas� de Espa�a e Italia el periodista preguntaba a las futbolistas si sab�an cocinar y si es m�s f�cil hacer una tortilla o meter un gol. Antes, en la presentaci�n de los equipos, la c�mara ya se hab�a entretenido con unos primeros planos de los culos de las jugadoras.Hoy Espa�a es campeona del mundo de f�tbol, masculino y femenino. La selecci�n de mujeres ha congregado en un campo a m�s 55.000 personas y en la final de la �ltima Eurocopa mantuvo a m�s de cuatro millones de espectadores de media sentados ante el televisor. No son las cifras del masculino, ni tienen por qu� serlas, pero los tab�es machistas parecen definitivamente desterrados de las canchas.El f�tbol ya no es s�lo cosa de hombres, pero no ha dejado de serlo de machirulos -palabra ya admitida por la RAE- a los que les ayuda a que afloren sus m�s bajos instintos. Ha quedado constatado que el juego de Argentina fue violento, no m�s que el de alg�n otro partido del pasado Mundial, incluso hasta m�s all� de que acabara el partido. Pero otro tipo de violencia se adue�� tras el pitido final de esos hogares donde todav�a hay hombres necesitados de una peque�a chispa que encienda la mecha de su cobarde hombr�a dominante. No hay datos en valores absolutos, pero se ha publicado que tras la victoria de Espa�a las llamadas al 016, el tel�fono de atenci�n a las v�ctimas de violencia machista, aumentaron un 120% hasta las siete de la ma�ana y, en mayores proporciones, los contactos por correo electr�nico o por chat. En la jornada siguiente, todav�a con el j�bilo en el cuerpo, el porcentaje creci� significativamente. No es un fen�meno espa�ol: en Inglaterra, por ejemplo, las agresiones se dispararon tras la derrota con Argentina en la semifinal.No es casualidad. Hay una monta�a de datos y de art�culos acad�micos que vinculan los grandes acontecimientos deportivos, especialmente los futbol�sticos, con la violencia de g�nero. Lo m�s inquietante es que esa violencia no se incrementa si tu equipo gana o pierde, se desata en ambos casos, un 26% m�s en la victoria y un 38% en la derrota. El f�tbol, tan reivindicado en estos d�as triunfales por todos los valores que encarna, no es el que provoca la violencia, pero s� despierta a la de los que la llevan dentro. Tanto por la euforia como por la frustraci�n. Hoy, mientras todas las mujeres ya pueden saltar a un campo de f�tbol por derecho propio y sin pedir permiso, hay otras suplicando por que el partido no se acabe nunca.