Cincuenta y cinco años son muchos años. Pero quizá no tantos si pensamos que es el periodo comprendido entre el nacimiento de algunos de nosotros y la plena contemporaneidad. Lo que se ha podido ver, disfrutar y sufrir, en la sociedad y en el cine, a lo largo de una vida. Pues bien, España ha cambiado tanto como la distancia que hay entre Las Ibéricas F. C., película del año 1971 dirigida, producida y escrita por Pedro Masó, y Pioneras, solo querían jugar, tercer largometraje de Marta Díaz de Lope Díaz, que se estrena este viernes en cines. Dos historias de fútbol femenino.La distancia entre un producto de pura ficción, el de Masó, pero que nació precisamente como respuesta a la historia real que cuenta ahora la de Díaz de Lope. Entre una película popular de los últimos años del franquismo (¡un millón y medio de espectadores!) y otra que sería fantástico que se convirtiera en popular en nuestros días: por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Entre una película realizada para la risa más rancia, para la España con un punto carpetovetónico de aquellos días, que ya en el primer cuarto de hora, además de colocar a sus mujeres protagonistas en el más ridículo de los ángulos sociales, sexuales, deportivos y morales, hacía una explícita apología de la violencia de género en una de sus conversaciones, y otra que aspira a homenajear a un grupo de mujeres que, justo unos meses antes, y aupadas por un promotor deportivo casi visionario, se habían atrevido a saltar a un campo de Villaverde, barrio obrero de Madrid, para jugar el primer partido de fútbol femenino en España, y más tarde convertirse en la génesis de la primera selección nacional.“No puedo dejar a mi novio”. ¿Por qué?”. “¡Porque sacude unos guantazos divinos!” (léase en tono cheli madrileño). “¿A quién?”. “¡A mí!”. “A mí me pega un tío y la patada que le doy…”. “Lo dices porque no te han zumbado todavía, pero el día que te sacudan, ya me dirás. Pasa lo mismo que con el primer beso”. El diálogo es, claro, entre dos mujeres de Las Ibéricas F. C. Y la España que fue en masa a ver este engendro, y que seguramente se rio, es la que retrata Díaz de Lope en Pioneras con una bonita mezcla de drama social, comedia ácida y luminoso melodrama. El fuerte apoyo musical de la banda sonora de Pedro Marques, acompañado de un puñado de buenas canciones, explota en el momento de mayor emoción, en el clímax, cuando la rotunda voz de Mari Trini y su Vals de otoño acompañan a las chicas en su acceso al estadio de La Condomina, en Murcia: “Y otra vez el otoño crujiente / dará a nuestras vidas un nuevo color / Al barrer con su lluvia templada / los puros deseos de fuego y de sol”. La historia enfrenta a la mayoría de los personajes masculinos (y a buena parte de los femeninos) con sus penurias y contradicciones, con una época de represión, y los sitúa entre la oposición, el desprecio y el insulto hacia esta veintena larga de chicas valientes en una época en la que pocos lo eran. Con drama, una pizca de humor y mucho sentimiento. También con fútbol aceptablemente filmado, buenas interpretaciones y preciosos detalles de época: ponle un parche de ojo vago a una niña pequeña bajo sus gafotas, y te habrás ganado la empatía y la nostalgia de buena parte de los espectadores. Pioneras bebe del mismo empuje histórico y de semejantes color y calor de Te estoy amando locamente (2023), de Alejandro Marín, otra conmovedora película (esta, en la Sevilla de 1977), que revisaba nuestra historia: el incipiente movimiento LGTBIQ+, gestado además en el seno de la Iglesia.Masó, productor avispado y rápido como pocos, experto en la actualidad de la calle, en lo que demandaba la sociedad a cada momento, fabricó éxitos como El turismo es un gran invento, El astronauta y Experiencia prematrimonial, y clásicos como La gran familia. Con Las Ibéricas F. C. se le fue la mano (o quizá no tanto, y solo estaba ilustrando lo que había), impulsado por aquel penoso partido real de enero del 71 entre las Folclóricas (Lola Flores, Rocío Jurado, Marujita Díaz…) y las Finolis (Encarnita Polo, Conchita Bautista…), en Vallecas, ante 8.000 espectadores. Tras debutar con la estimable Mi querida cofradía, otra reivindicación de la mujer en lugares ocupados por hombres (la Semana Santa), Díaz de Lope responde, 55 años después, con una película a la que solo le falta dibujar con más profundidad al bonito personaje del organizador, y que, con Franco al fondo, funde de un modo notable su pequeña gran historia con documentos audiovisuales de la época, y hasta festeja a Mari Carmen Izquierdo (otra pionera, esta del periodismo, en TVE). Activismo, impresión y sororidad. Y la puerta abierta a una sugestiva redención masculina de carácter cómplice.Pioneras, solo querían jugarDirección: Marta Díaz de Lope Díaz.Intérpretes: Sofía de Iznájar, Daniel Ibáñez, Aixa Villagrán, Bruna Lucadamo.Género: melodrama. España, 2026.Duración: 106 minutos.Estreno: 12 de junio.
‘Pioneras’: bonito gol por la escuadra del cine popular más emocionante
Una mezcla de drama social, comedia ácida y luminoso melodrama sobre las mujeres que se atrevieron a saltar a un campo de Villaverde para jugar el primer partido de fútbol femenino en España







