Por Esther Rebollo |
Resistencia (Argentina) (EFE).- Diez artistas de distintos países esculpen contrarreloj sus obras de arte en mármol ante los ojos de cientos de personas que les fotografían, saludan, felicitan y ofrecen hasta comida y bebida en un parque de la ciudad argentina de Resistencia, convertida en la capital latinoamericana de la escultura gracias a la Bienal del Chaco, ya de fama mundial.
En 1988, el chaqueño Fabriziano Gómez, único escultor que ha representado a Argentina en la Bienal de Venecia y fallecido en 2021, organizó junto a un grupo de amigos un concurso con la ilusión de hacer de Resistencia un laboratorio de creación artística para combatir los males que acarrea ser la capital de una de las provincias más pobres del país sudamericano.
Aquella idea derivó, con los años, en la Bienal del Chaco, que se celebra en una humilde y acogedora ciudad, rodeada de vegetación y bañada por el Río Negro, que instala en sus calles, plazas y parques las obras terminadas de todos los escultores nacionales e internacionales que llegan hasta allí.
Fotografía cedida por la Bienal de Arte del Chaco que muestra a personas asistiendo a la bienal, en Resistencia (Argentina). EFE/ Bienal del Chaco













