Fue el Fogón de los Arrieros, el histórico y emblemático espacio cultural de Resistencia, el que, en 1961, impulsó un gesto que marcaría para siempre la identidad de la ciudad: instaló en las calles las primeras seis esculturas, una iniciativa que, con el tiempo, contribuiría a consolidar a la capital chaqueña como la Capital Nacional de las Esculturas. El espacio, fundado en 1943 por los hermanos Boglietti, funcionó como un ámbito de encuentro para la bohemia artística e intelectual de la época, donde confluyeron artistas plásticos, escritores, músicos e intelectuales. Por allí pasaron, entre otros, Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato, René Favaloro y Marcel Marceau. También el escultor Fabriciano Gómez, quien, apoyado por los Boglietti, comenzó su carrera artística y, años más tarde, en 1988, impulsaría la creación de un concurso de escultura, hoy convertido en la Bienal Internacional de Escultura del Chaco, considerada una de las más prestigiosas del mundo en su especialidad. Actualmente, Josese Eidman preside la Fundación Urunday, la institución responsable de organizar este acontecimiento internacional.–Qué distingue a la Bienal del Chaco de otros encuentros internacionales de escultura?–Esta Bienal tiene un rasgo que la hace bastante singular: está enfocada en procesos. Es decir, la gente que viene a la Bienal tiene la posibilidad de ver la creación de las obras. Eso es un diferencial muy importante. Otro de los diferenciales tiene que ver con la concurrencia masiva de la gente. Aparte del certamen escultórico, hay un conjunto de actividades complementarias; son nueve programas artísticos, culturales y académicos que enriquecen la propuesta de la Bienal. Lo que sucede en torno a la escultura es algo extraordinario.–¿Qué importancia tiene el contacto directo entre los escultores y el público durante el proceso de creación de las obras?–La gente se pone en contacto con el artista, le hace preguntas, se interesa. Esta es una comunidad que lleva 40 años viendo nacer obras de arte que después descubre en algún espacio público de la ciudad. Por eso, las esculturas en Resistencia no tienen pasado, porque la comunidad de Resistencia tiene la posibilidad de conocer al artista, de formar lazos afectivos con con ellos y también con la obra de arte, la siente propia. Y ese rol protagónico de la gente es lo que al escultor lo sorprende gratamente y hacen de este Bienal una experiencia memorable. Los artistas te dicen que nunca han vivido algo lo que han vivido acá y no tiene que ver con la idoneidad y con el aporte técnico que le puedan hacer. Desde el punto de vista de la asistencia, que si bien tenemos un equipo capacitado y tenemos herramientas de altísimo nivel para poder asistirlos, no nos podemos comparar por una cuestión de disponibilidad de recursos con espacios, por ejemplo, como el de Riad en Arabia Saudita.–¿Por qué?–Riad es otro de los grandes simposios de escultura. Tienen muchísimos más recursos, también es al aire libre. Pero no tiene participación de la gente. Es decir, es muy raro que alrededor de la escultura suceda un fenómeno social como el que sucede en Resistencia.–¿Cómo se ubica entonces la Bienal del Chaco en el mapa del mundo?–Desde el punto de vista escultórico y teniendo en cuenta el formato de certamen de escultura a cielo abierto, es la número uno del mundo. Tuvimos 439 postulaciones de artistas de 70 países y solo se seleccionaron los mejores diez. Es un orgullo haber construido un acontecimiento.–Esto hace que Resistencia se convierta en la "Ciudad de las Esculturas".–Somos la capital nacional de las esculturas. Cada dos años vivimos este acontecimiento que reúne esculturas de todo el mundo trabajando en este gran taller que tiene como techo el cielo y que finalmente esas obras encuentran un sitial en algún espacio público de la ciudad. El tercer gran rasgo de la Bienal del Chaco tiene que ver con el círculo virtuoso que se cierra cuando esas obras que se producen durante la Bienal son emplazadas en las veredas de la ciudad.–Y hay lugar para todas.–Sí, hay lugar para todos. Fuimos muy afortunados porque Pradial Gutiérrez, el gran paisajista argentino ya fallecido, llegó a Resistencia, se enamoró del proyecto, se hizo muy amigo de Fabriciano, que es el alma mater de todo esto y nos dejó como legado un plan maestro de emplazamiento que es nuestra hoja de ruta. Es el documento que nos guía para poder poblar la ciudad con esculturas. Se ha diseñado sobre la trama de la ciudad, los lugares ideales como para constituir circuitos artísticos, culturales y turísticos, poblando las esculturas, las principales avenidas, los principales accesos. Sin embargo, los vecinos, empresas e las instituciones vienen a la Fundación a pedir que se les emplace en su vereda una escultura. Así que nosotros, cuando no coinciden con esos circuitos, a veces hacemos excepciones. Alimentamos esa iniciativa porque creemos que es la razón por la que el ciudadano de Resistencia es el verdadero guardián de las esculturas de la ciudad.–¿Cuál es el legado de Fabriciano Gómez?–Fabriciano es un ser muy especial, un gran artista chaqueño consagrado en la Argentina, con las mayores distinciones y también en el mundo. Representó a este país en Bienal de Venecia en los años 80, pudiendo quedarse en Europa a vivir porque estaba trabajando con dos grandes galerías, una en Milán, otra en París, vivía en Carrara, decide volverse al Chaco con la idea de poder hacer en la plaza central algunos de estos encuentros de escultores de los que él había participado en Europa. Era inédito en América Latina, no había sucedido este tipo de encuentros de escultores a cielo abierto y el de Resistencia fue el primero, por eso es el más antiguo y de alguna manera fue la semilla de la Bienal del Chaco. Hoy es un espacio de referencia para la escultura a nivel mundial. Con esta vuelta de rosca: hoy las obras de la Bienal vuelven siempre a la comunidad emplazadas en el espacio público. Es decir, son obras que se construyen con la gente y que terminan siendo de la gente.–Tu madre, la artista Mimo Eidman, trabajó codo a codo con Fabriciano Gómez, ¿qué recuerdos tenés de aquellos años?–Mi madre es una de esas personas que formó parte del primer comité organizador en 1988. Es arquitecta y escultora. Yo lo vivía esto muy desde adentro, porque en los primeros concursos, donde era todo a pulmón, los artistas paraban en casas de familia y los vecinos ofrecían cenas. Era la suma de voluntades la que lo podía contener. Recuerdo a tres escultores, cuando yo tenía 14 años, que fueron a parar a casa y desde ese primer momento mi vínculo empezó y se formalizó en 2007, cuando me incorporan a la Comisión Directiva de la Fundación Urunday y, después del fallecimiento de Fabricio en 2021, quedé como presidente.*La Bienal del Chaco se desarrolla hasta el domingo 26 de julio, en el Parque 2 de Febrero, de Resistencia, con entrada libre y gratuita.Enviada especial a Resistencia, ChacoPC
Bienal del Chaco: "Es la número uno del mundo"
A más de tres décadas del nacimiento del certamen, Josese Eidman, presidente de la Fundación Urunday, que organiza el evento, analiza las claves que convirtieron a la Bienal Internacional de Escultura del Chaco en un acontecimiento de referencia mundial y en el motor de una ciudad donde el patrimonio artístico forma parte de la vida cotidiana. Resistencia talla su obra más ambiciosa: la Bienal del Chaco convirtió a una ciudad en un museo a cielo abierto












