En menos de cinco meses, el Gobierno de José Antonio Kast acumula más de 30 salidas entre ministros, subsecretarios y secretarios regionales ministeriales (seremis), lo que deja al descubierto la falta de elenco de la Adminstración republicana. Desde que el presidente asumió en La Moneda el 11 de marzo, apenas ha pasado una semana sin que alguna autoridad designada renuncie, sea removida o directamente no llegue a jurar el cargo.Las salidas –34, según un conteo de ADN– se han producido por distintas razones. Una de las destituciones más recientes sucedió el pasado jueves 23 de julio. Juan Pablo Rodríguez, un abogado de 36 años, renunció a la Subsecretaría de Hacienda, donde había encabezado negociaciones para sacar adelante la megarreforma de Kast en el Congreso. Lo hizo tras dar positivo en una prueba para detectar el consumo de drogas, realizada en junio, y luego de dar negativo en otra efectuada en abril. Luego, el sábado fue removido Fabián Barrientos de su cargo como seremi de Salud de Magallanes tras una investigación judicial por un presunto delito de índole sexual. Pero las destituciones continuaron el lunes, cuando con unas horas de diferencia el Ejecutivo comunicó las salidas de los seremis (los representantes de los ministerios en las regiones), de las carteras de Trabajo y Previsión Social de la región de Tarapacá, Cristián Andrés Cabezas Mundaca, en medio de denuncias por maltrato laboral; y el de Vivienda y Urbanismo del Maule, Patricio Ponce, por una supuesta disconformidad con su sueldo, según Emol. La mayoría de los cambios se han producido en las Secretarías Regionales Ministeriales. Una de estas autoridades, Alexander Nanjarí, apenas duró unas 24 horas como secretario regional de Educación de Biobío. El resto de los cambios han ocurrido entre ministerios y subsecretarías. Kast hizo su primer cambio de gabinete con apenas 69 días de mandato, el más prematuro desde el retorno a la democracia, en 1990. Fue removida Trinidad Steinert de la cartera de Seguridad Pública, después de ser cuestionada por la falta de resultados en materia de seguridad —la principal promesa de la campaña de Kast— y por el controvertido retiro de la jefa de Inteligencia de la Policía de Investigaciones (PDI), Consuelo Peña. Salió también la portavoz del Gobierno, Mara Sedini, criticado por el manejo comunicacional del Ejecutivo, incluida una polémica publicación oficial en las redes de su ministerio sobre un supuesto “Estado en quiebra” que obligó a la Contraloría a pedir explicaciones. Cuando Kast anunció este ajuste ministerial reconoció que “no era lo que tenía pensado para esta etapa”. Antes, el mandatario había defendido decenas de veces a sus secretarios de Estado, incluyendo a Steinert y Sedini, frente a las críticas por sus gestiones. El republicano llegó al poder luego de tres candidaturas presidenciales: 2017, 2021 y 2025. Lo hizo con un Gabinete conformado mayoritariamente por independientes y varios de ellos, como el canciller Francisco Pérez y el biministro de Economía y Minería Daniel Mas, sin experiencia política, pero con una amplia trayectoria en el mundo empresarial. Hasta ahora, el resultado de los cambios en las carteras ha sido una estructura de poder más concentrada en pocas manos: Claudio Alvarado pasó a ser biministro de Interior y vocero de Gobierno, y Martín Arrau asumió Seguridad Pública, cartera que dejó vacante Obras Públicas, absorbida a su vez por otro ministro: Louis de Grange, que ya lideraba Transportes y Telecomunicaciones. El gabinete, que había arrancado con 24 nombres, quedó reducido a 22. La situación ha coincidido con una postura gubernamental de ajustar el gasto de casi todos los ministerios en un 3% –salvo en Seguridad Pública, que fue exonerado, y Salud, donde solo bajó un 2,5%–, en línea con un plan más amplio de Hacienda para recuperar el equilibrio fiscal y detener el aumento de la deuda pública en Chile. A las bajas de los ministros y de las autoridades regionales se han sumado salidas en los cargos de la segunda línea del Gobierno central. Además de la renuncia de Rodríguez la semana pasada, el presidente Kast removió en junio a la subsecretaria de la Mujer, Daniela Castro, tras roces con la titular de la cartera, Judith Marín. En mayo, ya había renunciado el subsecretario de Ciencia, Rafael Araos, por diferencias con su ministra, Ximena Lincolao, por un supuesto plan para desvincular a decenas de funcionarios.Sin embargo, la aprobación del presidente, que se ubica en un 36% según una encuesta de Criteria publicada este domingo, no ha encontrado todavía en estos ajustes el respiro que buscaba en esta primera etapa del Gobierno. “Si bien el presidente Kast ganó la segunda vuelta presidencial de diciembre de 2025 con un contundente 58%, hoy gobierna un país que le da la espalda con la misma rapidez con que lo aplaudió, y que sitúa actualmente sus niveles de aprobación en cerca de un tercio de los ciudadanos, un desgaste brutal si se considera su votación anterior. Para un mandatario que asumió hace pocos meses, esto tiene menos de crisis puntual que de desencanto anticipado. Lo que pasa es que la luna de miel se terminó antes de deshacer las maletas”, escribió el sociólogo, socio y director de la consultora Feedback, Juan Pardo, en una columna titulada Pesimismo en EL PAÍS. Pese a las salidas de autoridades gubernamentales, el núcleo más cercano de Kast se ha mantenido prácticamente intacto desde su primera candidatura a La Moneda, en 2017, cuando rompió con la Unión Demócrata Independiente (UDI) y compitió como independiente tras abandonar el histórico partido de la derecha tradicional. Entre sus colaboradores de mayor confianza destacan Arrau; Arturo Squella, presidente del Partido Republicano; Alejandro Irarrázaval, jefe del Segundo Piso –así se conoce al equipo de máxima confianza política del presidente–; Cristián Valenzuela, asesor comunicacional de La Moneda; y Jorge Quiroz, el poderoso ministro de Hacienda.
La alta rotación de autoridades marca los primeros cuatro meses del Gobierno de Kast
El republicano ha experimentado una sangría en su gabinete desde que asumió en marzo: más de 30 funcionarios de ministerios, subsecretarías y jefaturas regionales han sido removidos, destituidos o no han jurado






