Fue en horas de la tarde de este martes que el Presidente José Antonio Kast contactó a los presidentes de los partidos oficialistas para informarles personalmente una decisión que hasta hace pocos días se tenía pensada para después de la cuenta pública del próximo 1 de junio: habría cambio de gabinete durante la tarde. Y así lo hizo. Pasadas las 20.00 horas, el Mandatario comunicó la salida de Trinidad Steinert de Seguridad y de Mara Sedini de la Segegob. En lugar de Steinert arribó Martín Arrau, quien dejó Obras Públicas, mientras que el ministro del Interior, Claudio Alvarado, asumió como biministro y se quedó también con la cartera que le pertenecía a Sedini. Louis de Grange, en tanto, quedó como biministro de Transportes y Obras Públicas. La modificación en el gabinete terminó por confirmar lo que desde hacía días venía instalándose silenciosamente en La Moneda: que el equipo ministerial estaba desgastado y que no daba para más. En el Segundo Piso y en el equipo de comunicaciones tenían un diagnóstico claro del escenario y le entregaron sus respectivos balances de cada uno de los ministros. En la evaluación interna la situación de Steinert no era sostenible, pese a que un sector de Palacio y del oficialismo hizo gestiones para reforzarla. Sin embargo, eso no fue suficiente. Sus declaraciones del viernes pasado, en Radio Agricultura, respecto a que no tenía un plan concreto en seguridad, terminaron por convencer de que mantenerla en el cargo no era viable. No obstante, algunos seguían con la idea de esperar hasta después de la cuenta pública para hacer cualquier cambio ministerial. Hacer un ajuste, de hecho, era resistido tanto por Kast como por su círculo más cercano. El diseño original del gabinete -construido casi íntegramente desde el entorno presidencial y con escasa injerencia de los partidos- era visto como una arquitectura política que el Mandatario no quería alterar tempranamente, ya que no quería ser el Presidente en hacer el cambio ministerial más rápido. Esa “medalla” la tenía la expresidenta Michelle Bachelet. Además, hacerlo -aseguraban- era asumir prematuramente un error de diseño.Kast finalmente cedió. Así, Steinert y Sedini se transformaron en las primeras bajas ministeriales a 69 días después de iniciado el gobierno. Se trata del ajuste ministerial más rápido desde el retorno a la democracia.Dentro de los factores que incidieron en acelerar los tiempos está la interpelación que anunciaron en contra de Steinert los parlamentarios de la oposición, la que se produciría después de la cuenta pública, que es el gran hito que está preparando el gobierno para iniciar un “nuevo ciclo político”. Una mala perfomance de la secretaria de Estado, justo después, empañaría todo lo anunciado y pondría nuevamente el foco en un déficit de su gestión.En Palacio entendieron rápidamente el problema político que implicaba ese escenario. La ofensiva de la izquierda se concretaría justo cuando el gobierno tiene la expectativa de capitalizar el habitual repunte en aprobación ciudadana que suelen tener los presidentes tras rendir cuenta ante el Congreso pleno.Por eso, en distintos sectores oficialistas comenzó a abrirse paso la tesis de que mantener a Steinert en el cargo podía terminar eclipsando el principal hito político del gobierno. SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE La ministra de Seguridad se había transformado desde hace semanas en el flanco más delicado del gabinete. Sobre ella recaía la implementación de una de las principales promesas políticas de Kast: recuperar el control territorial y endurecer la agenda de seguridad. No obstante, distintos episodios fueron debilitando progresivamente su posición interna.En medio de la presión, comenzaron también las conversaciones sobre eventuales reemplazos. Uno de los nombres que reapareció con fuerza en los últimos días fue el del senador republicano Rodolfo Carter. La posibilidad de trasladarlo al gabinete reflotó internamente como una fórmula para reforzar políticamente el área de seguridad. No obstante, su postura habría sido la misma que transmitió durante el verano, cuando Kast terminó de diseñar el primer gabinete: que el Ministerio de Seguridad tenía atribuciones demasiado limitadas y que el espacio que realmente le interesaba era un esquema de biministerio entre Seguridad y Defensa.En paralelo, en el gobierno comenzó a asentarse la idea de que cualquier ajuste ministerial tendría que concretarse antes del discurso de Kast, de lo contrario, hubiesen tenido que esperar varias semanas después de la cuenta pública para no empañar los anuncios. En Palacio transmitían desde hace días que el razonamiento detrás de un ajuste era principalmente político y comunicacional. La instrucción interna era llegar a esa fecha con el menor nivel posible de ruido.La máxima que comenzó a repetirse en distintos niveles del oficialismo era simple: ningún ministro, ministra o controversia asociada a una autoridad podía perjudicar al Presidente durante una jornada que en La Moneda es considerada clave para reposicionar políticamente al gobierno y consolidar sus primeros avances legislativos.Fue precisamente bajo esa lógica que comenzaron a intensificarse las conversaciones sobre el desempeño de distintas autoridades.Sedini era otra de las autoridades que más cuestionamientos recibió durante su gestión. La hasta ayer titular de la Segegob acumulaba desde el inicio de la administración una serie de traspiés comunicacionales y en sectores oficialistas existía la percepción de que no había logrado afirmarse políticamente ni blindar adecuadamente al Mandatario en las controversias públicas que marcaron las primeras semanas de gobierno.Si bien Sedini era de las ministras con más flancos, lo cierto es que un grupo de Palacio apostaba por fortalacerla y mantenerla en su rol. Sin embargo, algunos personeros del Ejecutivo transmitían que dejarla no generaría el efecto deseado de iniciar un “nuevo ciclo”. DIEGO MARTIN/ATON CHILE Las horas previas Para Steinert, la paradoja es que la jornada que terminó sellando su salida, había comenzado con un intento de mostrar resultados.Durante las últimas horas, algunos en el oficialismo alcanzaron a interpretar ciertos movimientos internos como señales de una eventual sobrevivencia política de la ministra -como el cambio de su jefe de gabinete: salió Francisco Chambi y entró Jorge Chocair-, pero finalmente no logró revertir su destino.A pocas horas del operativo realizado en Temucuicui, que culminó con la captura del comunero mapuche Jorge Huenchullán -prófugo desde 2021-, fue la propia Steinert quien tomó la vocería del despliegue.A las 7.18 horas publicó un mensaje en su cuenta de X: “En una operación coordinada, nuevamente se ingresó a Temucuicui, donde fueron detenidas dos personas con órdenes pendientes. Gran labor de la PDI, Carabineros, el Ejército y Ministerio Público. Recuperando el control del territorio”.El operativo fue inicialmente visto en sectores oficialistas como una señal potente para la agenda de seguridad del gobierno y para apuntalar a la ministra. Sin embargo, el intento de capitalizar políticamente el procedimiento volvió a abrir tensiones.En Fiscalía no cayó bien que la ministra intentara adjudicarse públicamente el operativo. Horas más tarde, Steinert realizó además una vocería desde La Moneda para detallar el despliegue policial y recalcar -en medio de las versiones sobre su posible salida- que contaba con el respaldo del Presidente.Pero el episodio terminó reforzando una percepción que ya estaba instalada en parte importante del oficialismo: que la ministra no había conseguido afirmarse políticamente ni ordenar completamente una cartera que el propio Kast elevó a prioridad presidencial.Como sea, las dificultades venían acumulándose desde el inicio de su gestión. Sin embargo, el momento políticamente más complejo ocurrió la semana pasada en la Cámara de Diputados.Durante una exposición ante parlamentarios, Steinert leyó extensamente su intervención, evidenció dificultades en la presentación y terminó envuelta en una controversia luego de que no se le permitiera exhibir un PowerPoint preparado para la sesión.Sedini, por su parte, también vivió horas decisivas en Palacio.Durante la tarde sostuvo una reunión con el Presidente y posteriormente se reunió con el subsecretario de la Segegob, Juan Francisco Lagos.La salida de la vocera tuvo además un elemento que varios en Palacio comentaron durante la jornada: horas antes, la propia Sedini había debido enfrentar públicamente las preguntas sobre un eventual ajuste ministerial.Cerca de las 13.00 horas, consultada por las versiones que circulaban durante el día, respondió que cualquier cambio de gabinete “es una atribución del Presidente, que no se anuncia, sino que es una decisión que toma él en su momento y que no requiere discusión por nuestra parte”.Para entonces, la decisión ya estaba prácticamente tomada, pero ella no lo sabía. La notificaron cerca de las 15.00 que dejaría el gabinete y lo hizo el propio Kast. Mensaje de Kast Con la presencia de algunos jefes de gabinete y de la Primera Dama, Pía Adriasola -quien estaba evidentemente emocionada-, Kast anunció el ajuste, sin reconocer errores en el diseño político ni problemas de gestión en las salientes ministras. “No esperaba hacer este cambio de gabinete. No era lo que tenía pensado para esta etapa de gobierno. Pero en base al sentido de urgencia que hoy tiene nuestro país y la necesidad de responder a las tareas que Chile nos encomendó es que he decidido realizar este ajuste”, partió diciendo el Jefe de Estado. De hecho, el Presidente agradeció, en más de una ocasión, a las ministras salientes. “Gracias Trinidad por tu entrega, por tu rigor, por tu valentía, y por haberle dado la esperanza a los chilenos, de que un Chile sin violencia, sin terrorismo, es posible”, indicó. Cambio de Gabinete 19 de mayo Sobre Sedini, en tanto, sostuvo que “estuvimos juntos desde la campaña, lo entregaste todo para que llegáramos a recuperar la casa de todos, asumiste un ministerio difícil en estos meses, te ha tocado ser el rostro de decisiones impopulares, siempre con energía, con fuerza, con valentía”. Para finalizar, relevó que “el trabajo del gobierno no se termina en un cambio de gabinete, sigue y hoy sigue con más fuerza, porque algunas cosas que pueden doler, algunas cosas que uno no espera, en ocasiones fortalecen y este es un momento de llamar a la ciudadanía a distinguir lo importante, lo relevante, del ruido, ese ruido que capta la atención de muchos, pero que no cambia la vida de nadie”.Luego de la ceremonia, Alvarado indicó que “este es un gobierno de emergencia que permanentemente está evaluando, reflexionando y tomando decisiones (...). Queremos paso a paso que la ciudadanía entienda las razones de nuestro trabajo y mostrar con transparencia como el gobierno del Presidente Kast va a avanzando y se desarrolla”.Arrau, por su parte, sostuvo que “estamos muy conscientes de que Chile tiene un problema de seguridad profundo, extenso y complejo (...). Vamos a trabajar con todas nuestras fuerzas para defender ese derecho humano a la seguridad, a la integridad personal y a la propiedad privada”.