Desde hace unas pocas semanas existe en Granada un oasis de calma alejado –física y conceptualmente– del bullicio turístico. Se llama Silentia y consiste en visitas inmersivas, a la caída del sol, por la Cartuja de Granada. “Queremos relatar, más que la piedra o la historia, el día a día de un monje cartujo”, explica Lola López, directora de Viajes San Cecilio (agencia oficial del Arzobispado). Para ello, los participantes han de permanecer callados mientras escuchan música y reciben los estímulos audiovisuales que se encargan de mostrar las diferentes estancias del monasterio. La iniciativa va dirigida a todo aquel que, independientemente de su credo o procedencia, “quiera quedar tocado por la profundidad del silencio”.“El silencio no es solo la ausencia de ruido. Es una presencia que nos aporta energía, claridad y una conexión más profunda”, se presenta Silent Focus, empresa que organiza retiros de silencio. En su caso, articulados a través de la práctica del yoga, la meditación y el trabajo de respiración. “Convivimos con el ruido, y siempre estamos haciendo cosas; necesitamos callar para trabajarnos y entendernos a nosotros mismos”, cuenta Heather Anderson, su directora y fundadora. Cree que la demanda de este tipo de propuestas va al alza, como demuestra su propia evolución profesional: empezó con un estudio de yoga en Barcelona que diseñaba retiros de silencio para profesores avanzados; poco a poco fue ofreciéndoselos también a empresas y, a continuación, al público general. En 2022 creó Silent Focus.La cadena de hoteles Hilton ha incluido el silencio como una de las grandes motivaciones para las escapadas de este año. Según sus datos, un 26% de turistas planea moverse solo, para asegurarse esa calma; incluso un 28% de quienes viajan en grupo afirma querer encontrar más momentos de quietud. El informe menciona que el 57% de los viajeros estadounidenses preguntados por Morning Consult expresaron su interés por atender retiros de silencio. La aparición de ofertas como el Mapa de la Quietud de Skåne, en el sur de Suecia o los Skycave Retreats de Oregón, donde los huéspedes se alojan en cabinas en completa oscuridad durante tres días, llegan para responder a ese anhelo de bajar los decibelios.Los clientes particulares de Silent Focus tienen, de media, más de 30 años, y un 60% o 65% son mujeres, aunque Anderson observa que cada vez se incorporan más hombres. Se inician en retiros de cuatro días (hay otros de siete), que completan con caminatas contemplativas en la naturaleza (la estancia tiene lugar en una casa de campo en Barcelona) y proyectos de arte. El hecho de que su lengua vehicular sea el inglés hace que acuda una mayoría (alrededor del 75%-80%) de extranjeros –estadounidenses, escandinavos, alemanes, franceses o británicos–. Suelen llegar estresados, quemados del trabajo, agobiados con las cargas laborales y familiares.La introspección y la llamada a la trascendencia que propone Silentia parten del cristianismo. Es uno de los proyectos de Expedición Medievo 4.0: un recorrido cultural, sensorial y tecnológico por 17 enclaves religiosos repartidos por España, que invita a descubrir cómo vivieron, crearon y se relacionaron las personas en la Edad Media. Cada enclave propone una temática distinta, y la de Granada es la espiritualidad. “No es solo una visita, es una vivencia. El visitante se sumerge en la vida monástica, donde el silencio, la introspección y la espiritualidad son los auténticos protagonistas. A través de la atmósfera nocturna, los sentidos se agudizan y el espacio se revela en toda su profundidad emocional y simbólica”, reza en su presentación. “Estar en silencio permite que despierten los demás sentidos, para poder contemplar la belleza con todo el ser”, incide Moisés Fernández, rector de la Cartuja de Granada.En las expediciones diseñadas por Dinka Travel, el silencio se entiende no como falta de palabras (aquí los viajeros hablan) sino como ausencia de ruido, exterior e interior, según matiza su fundadora, Guadalupe González. Callarse, permanecer a la escucha y no interferir significa, según su filosofía de vida, respetar a las comunidades y a los territorios que visita. “Si alguien me habla, me callo y escucho; no juzgo, no mareo, no bombardeo a preguntas, no invado”, lo expresa. La consecuencia directa de este planteamiento es que hay muchos momentos de calma, que permiten aprender de las comunidades locales y percibir sonidos imposibles de apreciar cuando el grupo es bullicioso. “En los safaris hay que ir en silencio, no solo de voz, sino de mente. ¿Por qué te tiene que atravesar el sonido del elefante por la noche, que se te quede en el cuerpo…? Si no te conmueve, ¿para qué fuiste a la otra punta del mundo y te gastaste miles de euros?“, pregunta González. Dinka Travel tiene programas de distintos precios, pero los suyos son planes a lugares menos trillados y en grupos reducidos, por lo que no resultan asequibles para todos los bolsillos. Por su parte, acudir a un retiro personal en silencio de cuatro días con Silent Focus cuesta 490 euros en habitación compartida, 777 euros en habitación individual. El silencio se ha convertido en lujo en una época de sobreestimulación y contaminación acústica. Pero se puede encontrar en escapadas más modestas: una zona de bosque no demasiado transitada, o itinerarios como el Camino de Santiago en temporada baja, recorridos sin teléfono móvil y pensando lo menos posible en el trabajo o en lo que queda atrás. Para González, la actitud con la que se afronta un viaje es clave. “Mis clientes están abiertos a dejar de hablar de sí mismos y a conectar con los demás, y con la naturaleza”, valora. ‘Silentia’ como alternativa a la masificaciónPara el conservador de la Cartuja de Granada, Cefe Navarro, un proyecto como Silentia es importante también porque posibilita un espacio de «silencio y soledad» en una ciudad con tanto volumen de turismo como Granada. «La Cartuja está fuera de los itinerarios y el foco turístico, y permite aproximarse a la serenidad con la que vive un cartujo», aduce. Una espiritualidad que interpela directamente desde el siglo XI, y que no es posible comprender rodeados de ruido. «Necesitamos silencio para entendernos», concluye.
Retiros para meditar, turismo ‘sin ruido’ y un recorrido punto en boca por la Cartuja de Granada
La sobreestimulación y la contaminación acústica impulsan una forma de viajar más pausada, en la que cada vez más personas buscan desconectar del ruido cotidiano y descubrir los destinos desde la calma y la contemplación








