Ubicado en Gualta, un pequeño pueblo del Baix Empordà (Girona), el pajar tenía de partida una localización y una estructura inmejorables para convertirlo en vivienda. Su enorme altura permitía sacar dos niveles y crear espacios abiertos. Sin embargo, sus propietarios, Lluís Morillas (Barcelona, 67 años) y Gloria Montasell (Campins, 54 años), tomaron el camino menos obvio. Conocían el trabajo del arquitecto Lluís Jubert, que con uno de sus primeros proyectos había sido galardonado con un premio FAD por una vivienda en la cercana Púbol, en la que había construido de manera subterránea generando un patio que proporcionaba privacidad y protección frente a la Tramontana. Este aislamiento era el que buscaba la pareja, solo que en sus motivaciones estaba más bien la idea de que ese nivel bajo tierra funcionara como un espacio de recogimiento. Como un templo. Un lugar en el que desconectar y, al mismo tiempo, conectar con uno mismo. En esa parte de la vivienda ubicarían los dormitorios.“Nos llamaba la atención poder tener la tranquilidad de dormir sin ninguna interferencia. Estar bajo tierra te permite aislarte, no se oye ningún ruido”, explica Lluís Morillas. “Dormir bajo tierra es también una forma de introspección. Sales supersanado, te da una gran sensación de tranquilidad. En nuestra vida hay tanto ruido y, a veces, vamos tanto con el piloto automático, que necesitas buscar un espacio, sea el que sea, para hacértelo tuyo, donde encuentres tu calma y puedas oírte. Donde dejar de mirar tanto hacia fuera y mirarte dentro, porque ahí están las respuestas a todo”, añade Gloria Montasell.Lluís Morillas pertenece a la segunda generación de la empresa familiar que lleva su apellido: una de las consultoras de marca más relevantes a escala nacional durante su etapa y, ahora que la dirige su hijo, Marc, también en la internacional, formando parte del ranking de las 10 mejores agencias de diseño del mundo elaborado por World Brand Design Society. Gloria Montasell es periodista. Dirige, presenta y produce su propio programa Viure des de l’essència (Vivir desde la esencia), en el que ahonda en herramientas para el bienestar personal desde la conexión con uno mismo y el autoconocimiento. Esta casa es para ellos su espacio de introspección.El antiguo pajar era una construcción de piedra y madera con cubierta a dos aguas típica de la zona. Su estructura no estaba en excesivo mal estado pero se rehabilitó, respetando su enorme altura y su geometría. En lugar de aprovechar para sacar dos niveles en toda su superficie, tan solo se hizo un altillo a modo de estudio y biblioteca que miran hacia la zona social de la vivienda en la planta inferior. Bajo el punto más alto, donde se unen las dos aguas, se abrió una gran ventana redonda en la fachada hacia la calle, que tiene un inexplicable magnetismo, pues allá donde se esté no se puede evitar mirarla, incluso desde abajo.La planta baja se dedicó a la zona social, en la que se ubicaron el salón, la cocina y el comedor, que miran hacia los espacios exteriores. Donde antes había una sucesión de corrales anexados al pajar ahora están la terraza, la piscina y los jardines. Debajo de todo se encuentra el nivel excavado, en el que se situaron los dormitorios y dos patios, que no solo sirven para aportar luz sino también como pequeños jardines mediterráneos. Desde los dormitorios solo se ve su vegetación y el cielo. Las escaleras que conducen a esta zona despiertan la nítida sensación de estar accediendo a un templo. Una vez abajo, el silencio y la energía del lugar transmiten una gran serenidad.Tras la mesa de comedor, con lámparas originales PH 5 de Poul Henningsen de 1958, un aparador diseñado por Lluís Morillas.Anna HuixEn el altillo se ubicó el estudio y la biblioteca, con mobiliario de Andreu World. Al fondo, una foto de Eduardo Nave.Anna HuixVista de uno de los patios ajardinados hacia los que miran las estancias de la planta bajo tierra.Anna HuixRed Blue Chair, de Rietveld, comprada de joven por Lluís Morillas en un anticuario. Detrás, dibujos inéditos de su padre, Antoni Morillas, pionero del diseño en España.Anna HuixAlfombras Talk talk, diseño del creador español Jaime Hayón para Nanimarquina.Anna HuixLluís Morillas se había formado en diseño industrial cuando, tras la muerte prematura de su padre, tuvo que hacerse cargo de la empresa familiar. De él heredó una empresa dedicada al diseño, que durante su etapa fue transformando en una consultora de branding, introduciendo la concepción estratégica de marca. Bajo la dirección de su hijo, Marc, esta estrategia se ha complejizado. Su evolución es un reflejo de cómo ha cambiado tanto el mundo del branding como la sociedad.“Antes no había diálogo entre el emisor de mensajes y el público. Internet nos ha permitido saber qué opinan. Una marca ya no puede decir que es la mejor, porque el consumidor ahora te puede decir que no es verdad. Ante esto, las marcas no deben ponerse a la defensiva, sino del lado de la verdad. Una marca cuesta mucho construirla, pero muy poco desmontarla… Lo que nuestros clientes necesitan es que se enamoren de sus marcas, y esto hay que trabajarlo como si fueran una persona. Si lo piensas, una marca es como una persona, con su personalidad, su carácter y su aspecto. Cuando te enamoras de estas tres cosas en una persona, estás perdido”, reflexiona, hilando que esto mismo pasa con una casa. Por eso, esta es como una extensión de ellos. Y, cómo no, tiene marca propia: Mo & Mo.