Actualmente, si hablamos de sagas exitosas y longevas dentro de la industria de los videojuegos, la franquicia Pokemón es una de ellas, capaces, además de generar todo un conjunto de productos derivados, tanto de merchandising como de una propia serie de televisión, que no hizo más que aumentar su fama.
Sin embargo, lo que pocos conocen es que, en 1999, pocos años después de su lanzamiento en Japón, la saga afrontaba un posible final después de un inicio discreto en el mercado, pero lo que se planeó como los últimos videojuegos de Pokemón acabarían siendo su mayor éxito y marcarían a toda una generación.
De final a principio de un éxito generacional: Pokemón Oro y Plata
Los que fueron niños a finales de los 90 y principios de los 2000 son conscientes de lo que significó la salida de los videojuegos Pokemón Oro y Plata, que superaron todas las expectativas y serían el inicio de toda una serie de videojuegos de fama, especialmente en las consolas Nintendo portátiles, primero con Game Boy y luego con sus sucesoras. Estos dos videojuegos, sin embargo, fueron planteados como el final de la saga por parte de sus creadores, Game Freak, después de que sus antecesores tuvieran “una recepción tan discreta y normalita que era imposible imaginarse la enorme fama que llegaría a cobrar la serie”.








