28/07/2026 a las 01:24h.
A Luis Saavedra, maquinista de profesión, en Metro de Madrid todo el mundo le conoce como el del vino. Y no es para menos, ya que su familia lleva unas cinco generaciones cultivando la uva en la Sierra Oeste. También un par de ellas conduciendo ... el suburbano, pero esa es otra historia. Desde el sábado, los Saavedra están en Madrid, pero con el corazón en Cenicientos, evacuado desde el sábado por los incendios. Allí tienen, en varias parcelas, sus viñedos, centenarios, y su bodega, la única única del pueblo además de la cooperativa. Por el momento, parece que se salvan. En cualquier caso, explica, para ellos la cosecha de este año ya está perdida. «La humareda se pega al hollejo, por decirlo así, y cuando vas a vinificarlas saben y huelen a humo. Ya nos pasó en 2019, que hubo un incendio muy gordo en esta zona que afectó también a Cenicientos, Cadalso de los Vidrios y Las Rozas de Puerto Real [hasta ahora el más devastador que ha sufrido la región en este siglo] y dejó ese regusto que a la gente, claro, no le gusta», explica al otro lado del teléfono este viticultor, que regenta el negocio familiar con sus hermanos. Este año, añade, la uva venía extraordinaria, en calidad y cantidad. «Era de esos años que te vienes arriba, porque llevamos dos años de uva muy buena pero cosechas más cortas».







