"A las 12 de la ma�ana aproximadamente fue cuando son� la alarma en todos los m�viles de desalojo. Y eso s� que fue una locura". Habla una vecina de La Adrada (�vila) que recuerda perfectamente el momento en que, el pasado s�bado, las autoridades ordenaron la evacuaci�n de su pueblo por el avance del fuego. "Se llam� a varios autobuses para poder desalojar a la gente dependiente, a la gente mayor. Se fue tocando casa por casa para que no quedase nadie dentro", cuenta, en un relato que no ser� muy distinto al que hoy podr�an hacer 73.152 ciudadanos en Espa�a. Los incendios activos en las provincias de �vila, Castell�n, Madrid y Toledo han provocado la mayor evacuaci�n de personas que se haya producido en el pa�s en este siglo. Y esta, para algunos de los afectados, se extiende ya por m�s de 100 horas: a las 19.15 horas del pasado jueves fue cuando los vecinos de Aldea del Fresno (Madrid) recibieron en sus tel�fonos m�viles la orden de salir. Al cierre de esta edici�n, a�n no hab�an podido regresar a su casa.Las personas que permanecen evacuadas equivalen a desalojar la ciudad de Palencia o Ciudad Real -sumando, incluso, algunos vecinos m�s-. O a vaciar dos veces Teruel capital. Seg�n las estimaciones del Informe Anual de Seguridad Nacional, en todo el a�o pasado se evacu� a 42.913 personas por incendios; en 2024, solo a 6.827. Ahora est�n desalojados 73.152 vecinos a la vez. Tambi�n da cuenta de lo hist�rico de la situaci�n la comparaci�n con el �xodo que provocaron otras grandes tragedias: 30.000 personas pasaron la noche fuera de casa tras el terremoto de Lorca (Murcia), aunque solo 10.000 lo hicieron a la fuerza -el resto, por miedo-, y 7.800 abandonaron su hogar ante la erupci�n del volc�n de La Palma. La dana que asol� el cintur�n sur de Valencia en 2024 destroz� centenares de casas, pero no provoc� sin embargo tantas evacuaciones. Y otras grandes gotas fr�as, como la que d�as despu�s de aquella mantuvo en vilo a la provincia de M�laga, expulsaron a unos miles. S� puede que llegaran a ser m�s de 100.000 personas en la evacuaci�n que se orden� durante la pantanada de Tous (Valencia, 1982), aunque las cifras de entonces son confusas.En cualquier caso, nunca en este siglo se han conocido las 73.152 personas que segu�an anoche desalojadas de medio centenar de municipios de las provincias de Madrid (31.865), �vila (25.087), Toledo (6.200) y Castell�n (10.000) -a �ltima hora de ayer, Interior autoriz� el realojo de nueve pueblos toledanos, sin cifrar las personas que volver�an a casa-. A los vecinos desplazados se suman 19.062 personas confinadas en su domicilio en Madrid, 8.735 en �vila y 70.000 en Castell�n -97.797 en total-.As�, 170.949 ciudadanos permanecen hoy en vilo por tres incendios: el que se origin� en Burgohondo (�vila) el mi�rcoles, el que afecta a la sierra oeste de la Comunidad de Madrid desde el jueves -que consta de una confluencia de tres focos, con origen en los municipios madrile�os de Villa del Prado y San Mart�n de Valdeiglesias, y en Almorox (Toledo)- y el que comenz� el s�bado en la Vall d'Uix� (Castell�n). La magnitud de la afectaci�n que estos tres fuegos est� teniendo sobre la poblaci�n civil se explica porque, a diferencia de lo que acostumbra a suceder, estos focos -especialmente el madrile�o y el castellonense- no nacen en zonas de la Espa�a vaciada, sino en una superficie con decenas de localidades de m�s de mil habitantes que ha habido que evacuar en tiempo r�cord. La coordinaci�n del dispositivo ha corrido a cargo del Ministerio del Interior, que la noche del jueves asumi� el mando al decretar la emergencia nacional, situaci�n que tambi�n es ins�lita: solo se hab�a declarado este nivel de riesgo, que lleva al Gobierno central a asumir el mando, durante unas horas en el apag�n de abril de 2025.La situaci�n de los desalojados es complicada. Al cansancio de las horas fuera del domicilio, en muchos casos haciendo ruta de un albergue improvisado a otro, se suma la angustia de desconocer si su casa se ha salvado del fuego. Ayer, vecinos del Valle del Ti�tar (�vila) que salieron del pueblo evacuados durante el fin de semana quer�an regresar para sumarse a los contingentes de voluntarios que, junto a los equipos de emergencias, permanecen all� combatiendo las llamas. Pero no pudieron. "La Guardia Civil est� en cada punto de salidas y entradas a los pueblos y no dejan entrar a nadie", explica a este peri�dico una vecina de La Adrada que hasta el domingo a �ltima hora era una de esas voluntarias que permaneci� en su municipio. Ella se encarg� de contabilizar a los habitantes que se quedaron all�, "unas 150 personas", y cuya labor se centr� en "hacer cortafuegos alrededor de las urbanizaciones para que no entrara en el casco urbano". "Est�n agotados", describe, y as� lo ratifican otros vecinos de la zona que, desde fuera, ped�an ayer acceso a sus municipios: "Tienen que hacer relevos. Que esta gente descanse, porque sigue habiendo focos". La Diputaci�n, junto a los ayuntamientos, est� coordinando la prestaci�n de suministros a los voluntarios. Mientras, sus vecinos observan desde lejos, impotentes, c�mo su tierra sigue ardiendo.Mandos de la Guardia Civil admiten que una de las mayores frustraciones que est� dejando esta emergencia es la imposibilidad de atender a todos los vecinos que han decidido permanecer en sus viviendas pese a las �rdenes de evacuaci�n. Explican que, en un escenario de recursos limitados, la prioridad operativa pasa "inevitablemente" por garantizar la seguridad de quienes s� han abandonado los municipios afectados y por concentrar los efectivos en las labores de evacuaci�n, rescate y protecci�n de la poblaci�n.Sin embargo, sostienen que esta situaci�n ha vuelto a poner de manifiesto una carencia que llevan a�os denunciando: la insuficiencia de agentes destinados al medio rural. A su juicio, la magnitud del dispositivo exigido por una cat�strofe de estas dimensiones ha evidenciado que las plantillas actuales no permiten cubrir todas las necesidades simult�neamente, obligando a establecer prioridades y dejando sin la vigilancia deseable a quienes permanecen en las zonas de mayor riesgo. "No llegamos a todo", resumen los mandos consultados, que consideran que esta crisis ha destapado una de las principales grietas estructurales del Ministerio del Interior: la falta de efectivos en amplias �reas rurales, una reivindicaci�n hist�rica del Instituto Armado que, aseguran, adquiere una especial relevancia cuando una emergencia de gran escala somete al sistema a su m�xima presi�n.Seg�n los �ltimos datos proporcionados, correspondientes al domingo, los incendios activos han calcinado alrededor de 85.500 hect�reas: 50.000 en �vila -el fuego originado en Burgohondo es el mayor de la historia-, 25.000 en Madrid, 2.000 en Toledo y 8.500 en Castell�n. Ayer, el foco de la emergencia estuvo en la evoluci�n del fuego en tres frentes: Mijares (en el oeste del Valle del Ti�tar), Casillas (en el flanco este de esa misma zona) y en el norte del pantano de San Juan (Madrid). Si bien en los dos primeros se registr� una "mejora" a lo largo de la jornada, el �ltimo todav�a preocupaba "mucho" a �ltima hora de ayer, seg�n dijo el ministro del Interior.El mi�rcoles el pa�s afrontar� una nueva ola de calor que se extender� hasta el domingo y que, dijo Fernando Grande-Marlaska, "es determinante, un elemento a valorar sustancialmente en estas circunstancias". "Llamamos a la responsabilidad del conjunto de la ciudadan�a", remat�.