IncendiosVecinos de La Adrada y Piedralaves, en �vila, se quedaron en sus municipios tras el desalojo y trabajaron la noche del s�bado con los agentes de emergencias para frenar el avance de las llamasUna persona trabaja en la extinci�n del incendio en La Adrada (�vila), ayerEuropa PressActualizado Lunes,
julio
01:13Audio generado con IAEra el mediod�a del s�bado cuando en los municipios abulenses de La Adrada (2.853 habitantes) y Piedralaves (2.183) se orden� el desalojo, de forma "preventiva" y "por motivos de seguridad", ante el avance del fuego que comenz� el mi�rcoles en la localidad pr�xima de Burgohondo. Decenas de vecinos salieron rumbo a Arenas de San Pedro y Candeleda, en la ladera sur de la Sierra de Gredos, pero hubo quienes decidieron quedarse. Quedarse a proteger su pueblo ante una noche que se auguraba muy compleja. A las 20.00 horas de la tarde, el Ayuntamiento de La Adrada indic� que quien para entonces no hubiera salido del municipio deb�a confinarse. El Valle del Ti�tar iniciaba en ese momento una de las noches m�s duras de su historia, con agentes y un grupo de vecinos trabajando de la mano para tratar de contener el desastre."La noche fue algo que a todo el mundo nos sobrepas�", relata en conversaci�n telef�nica con este peri�dico el alcalde de Piedralaves, Germ�n Ulloa, que fue uno de los "40 o 50" vecinos que se quedaron en el pueblo para intentar frenar el avance del fuego. "Aquello era como el infierno, unas llamas que iban con una intensidad...", rememora, "que hac�an un sonido que parec�an motores toda la noche". Los voluntarios que permanecieron en el pueblo trabajaron coordinados con los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), de los Bomberos de Salamanca, de Protecci�n Civil y de la Polic�a Local que se desplegaron en el operativo de esta zona. "Se hizo un excelente trabajo y conseguimos salvar todo lo m�ximo que se pod�a", sostiene Ulloa, que cuenta que la labor de esos vecinos y de los agentes se centr�, principalmente, en actuar cuando llegaban las llamas a las viviendas para intentar pararlas. "Hacer todo tipo de trabajo para que no nos afectara el fuego", resume.Parecida es la vivencia que relata, en tercera persona, F�lix, vecino de La Adrada, que fue desalojado el s�bado, pero cuyo hijo, de 20 a�os, se qued� en el pueblo a intentar frenar el avance de las llamas, o contener los da�os. F�lix cuenta que su hijo estuvo "por la noche, a las cinco de la ma�ana, ayudando a gente" y que, con un grupo de voluntarios -"se quedaron todos mis amigos"-, intentaron asegurar las propiedades de varios vecinos. Fueron a desbrozar un corral y a buscar a un conocido que tiene caballos y se hab�a quedado con ellos "para que no se le quemen". "Ayudaron a mi hijo a hacer cosas para que no se me quemasen mis olivas, para que no se me quemasen mis gallinas", cuenta F�lix por tel�fono desde una residencia de Ciudad Rodrigo (Salamanca), donde permanec�a ayer desalojado tras haber pasado antes por Candeleda y Arenas de San Pedro. Este vecino relata que lleg� un momento en que a su hijo y al grupo de voluntarios "ya no les dejaron apagar m�s fuego". "Hemos apagado toda la vida incendios sin nada, con las manos", defiende.El d�a despu�s dibuj� en el Valle del Ti�tar un panorama "desolador". "Lo que se vivi� anoche es algo que lo guardaremos siempre en la retina y no lo vamos a olvidar", dice el alcalde de Piedralaves, que ayer permanec�a en el municipio porque a�n hab�a frentes activos y uno de ellos preocupaba. El municipio se qued� sin electricidad y en la zona hubo problemas de cobertura a lo largo de toda la jornada. El Ayuntamiento de La Adrada public� en sus redes sociales varios v�deos que mostraban el estado en que hab�an quedado los rincones del municipio y los vecinos, agradeciendo la labor de quienes permanecieron, mostraban algo de alivio cuando en la imagen aparec�an sus viviendas en pie. Pero sin dejar de observar con profunda tristeza c�mo el fuego hab�a arrasado su tierra. El futuro, ahora, parece un abismo: "Nadie quiere ir a un pueblo que sea gris", lamenta el due�o de un alojamiento rural de la zona.













