Dos osas con tres oseznos cada una han sido documentadas esta primavera en la Vall d’Aran, en el Pirineo catalán. Se trata de una situación inédita que, hasta ahora, no se había observado o registrado en vídeo en la zona. Dicho seguimiento ha sido realizado por el equipo de Depana en colaboración con el Conselh Generau d’Aran y las imágenes, registradas durante los meses de mayo y junio, permiten observar la vida cotidiana de ambos grupos familiares en una de las etapas más delicadas de su ciclo vital.Así, las grabaciones muestran los hábitos de alimentación de los animales, las interacciones entre las crías y sus madres, su comportamiento ante otras especies y diferentes momentos de su actividad diaria.28 días de seguimiento y un osezno muertoAsimismo, una de las hembras pudo ser monitorizada durante 28 días consecutivos. A principios de junio, sin embargo, el grupo perdió al más pequeño de sus tres oseznos por causas que no han podido determinarse.Según la entidad, la muerte podría deberse a un proceso de selección natural, como una enfermedad o un accidente, aunque tampoco se descarta un posible episodio de infanticidio por parte de un macho.Por otro lado, la segunda osa y sus crías fueron localizadas en cinco ocasiones. En este caso, el grupo familiar se mantuvo completo hasta el final del periodo de seguimiento y, en total, durante la campaña de primavera se monitorizaron doce ejemplares distintos de oso pardo en la Val d’Aran.54 osos pardos en 2025, cifra de récordDurante todo el 2025, Catalunya registró 54 ejemplares de oso pardo en el Pirineo, una cifra que se eleva hasta los 108 en el conjunto de la cordillera. Se trata de la cifra más alta registrada hasta el momento y confirma la tendencia de recuperación de la población.Pese a esta evolución positiva, el oso pardo continúa catalogado como especie en peligro de extinción en el Pirineo y cuenta con protección prioritaria según la normativa europea. De hecho, Depana advierte de que sigue siendo una especie vulnerable y reclama mantener un seguimiento científico riguroso, además de reforzar las medidas de convivencia con la ganadería y el resto de actividades humanas.En este sentido, todo este trabajo de documentación se integra en un programa más amplio de conservación, seguimiento científico y sensibilización, con el objetivo de favorecer la coexistencia entre esta especie protegida y las actividades humanas que se desarrollan en el territorio.