Europa Press MadridActualizado Jueves,

julio

14:48Un equipo internacional, con participaci�n del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), ha descubierto que los osos pardos (Ursus arctos) son capaces de 'mentir'. Lo ha comprobado tras monitorizar 164 ejemplares en la cordillera cant�brica mediante 117.000 horas de grabaciones de fototrampeo.Los resultados, publicados en Journal of Mammalogy, demostraron que siete de los osos observados fueron capaces de manipular las se�ales que utilizan para comunicarse con la finalidad de parecer m�s grandes de lo que les permit�a su tama�o real."Aunque se trata de un comportamiento excepcional, es la primera vez que se documenta en osos, lo que demuestra que su comunicaci�n es m�s compleja de lo que se pensaba", destaca el investigador del MNCN Vincenzo Penteriani. La comunicaci�n animal se basa en se�ales que transmiten informaci�n fiable sobre la identidad, el sexo, la edad o la capacidad competitiva de un individuo. En el caso del oso pardo, la altura a la que depositan marcas visuales y olorosas parece ser un indicador del tama�o corporal y, por tanto, de su fortaleza o su rol dominante. Es un tipo de informaci�n que, hasta ahora, se consideraba que no se pod�a falsear.Sin embargo, este nuevo estudio ha permitido comprobar que algo menos del 5% de los m�s de 100 ejemplares observados s� lo hicieron. "Nuestros resultados apuntan a que la comunicaci�n en esta especie no es completamente honesta ni completamente deshonesta, sino que es un equilibrio din�mico entre emisores y receptores que evoluciona constantemente", explica Penteriani.Para investigar este comportamiento, el equipo monitoriz� a 164 osos diferentes a los que grabaron en 14 puntos de marcaje de la cordillera cant�brica entre los a�os 2021 y 2024. Se instalaron plataformas junto a �rboles y postes utilizados habitualmente para el marcaje con el objetivo de comprobar si los osos aprovechaban estas estructuras para dejar se�ales a una altura superior a la que alcanzar�an de forma natural.Tras analizar las m�s de 117.000 horas de grabaci�n obtenidas, los resultados mostraron que siete machos adultos y j�venes, el 4,3% del total, realizaron marcajes exagerados, bien utilizando las plataformas o bien trepando para dejar se�ales qu�micas (olor que impregnan al frotarse) y visuales m�s altas de lo que les permit�a su estatura real.Los autores destacan registros como el observado en 2021 en uno de los puntos de marcaje. Los osos pardos suelen dejar sus marcas a la altura m�xima que alcanzan erguidos sobre las patas traseras, unos dos metros de altura. Sin embargo, los investigadores observaron una se�al visual a tres metros, una elevaci�n inalcanzable para cualquier ejemplar apoyado en el suelo. El hallazgo de una rama rota justo debajo de la marca sugiere que el animal trep� para hacerla."Para un macho no dominante o un individuo joven, esta estrategia podr�a proporcionar ventajas ya que, al aparentar ser m�s grandes, podr�an disuadir a rivales mayores, reduciendo la probabilidad de un enfrentamiento directo, evitando el coste que puede suponer, e incluso aumentando sus oportunidades reproductivas. Es una estrategia que recuerda a casos de enga�o descritos en otros mam�feros, pero que hasta ahora nunca hab�a sido documentada en osos", se�ala el investigador.MANTENER LA FIABILIDAD DEL SISTEMA COMUNICATIVOLos datos recabados demuestran que los enga�os no fueron la norma, sino que se trat� de un comportamiento extremadamente raro, concentrado en �reas concretas. "Esa baja frecuencia podr�a explicar por qu� el sistema general de comunicaci�n sigue siendo fiable. Si la mayor�a de las se�ales responden a la realidad de cada ejemplar, los receptores pueden seguir confiando en ellas, de manera que la mentira puede tener una ventaja", reflexiona el investigador del MNCN.El trabajo aporta evidencia emp�rica a un debate cl�sico en biolog�a evolutiva que podr�a extenderse a nuestra propia sociedad: �c�mo se mantiene la estabilidad de los sistemas de comunicaci�n cuando existe la posibilidad de enga�ar?.Las teor�as evolutivas predicen que las se�ales deshonestas pueden persistir siempre que sean poco frecuentes y no comprometan la utilidad global del sistema. Al parecer, en los osos pardos, esa teor�a est� vigente.Los autores destacan que si bien el trabajo demuestra la capacidad de los osos para manipular la altura a la que dejan las marcas qu�micas y visuales, los resultados deben interpretarse como un indicio de un comportamiento nunca antes observado en esta especie, y no como una prueba definitiva de una comunicaci�n deshonesta."Nuestro trabajo pone de relieve una capacidad conductual fascinante en los osos que justifica la realizaci�n de m�s estudios observacionales y experimentales", concluye Penteriani.