La entidad ecologista Depana (Liga para la defensa del patrimonio natural) ha grabado en el Valle de Arán (Lleida) a dos osas acompañadas de tres cachorros cada una, una situación inédita en el Pirineo. El material ha permitido documentar el comportamiento de dos grupos familiares durante una de las etapas más sensibles de su ciclo vital. Se han logrado imágenes de gran valor sobre la vida cotidiana de esa especie en peligro de extinción y que muestran aspectos relevantes de su biología, los hábitos de alimentación, las interacciones entre las crías y la madre, el comportamiento frente a otras especies y diferentes momentos de la actividad diaria.El seguimiento de las dos osas con sus cachorros se llevó a cabo durante los meses de mayo y junio. Una de las hembras pudo ser monitorizada durante 28 días consecutivos. A principios de junio, este grupo familiar perdió a uno de los tres cachorros, el más pequeño de la camada. Está por determinarse si el animal sufría de una enfermedad o tuvo un accidente, tampoco se descarta un posible episodio de infanticidio por parte de un macho.La segunda osa y sus cachorros fueron localizados en cinco ocasiones y, hasta el final del período de seguimiento, el grupo familiar se mantuvo completo. En conjunto, durante la campaña de seguimiento primaveral se monitorizaron un total de 12 ejemplares distintos de oso pardo en la zona. Estas observaciones son fruto de las tareas de seguimiento y vigilancia que coordina Marc Alonso, experto de Depana y referente en la conservación del esa especie en el Pirineo.El monitoreo forma parte de un programa más amplio de conservación, seguimiento científico y sensibilización que tiene como objetivo favorecerla coexistencia entre el oso pardo y las actividades humanas en la zona. Según los últimos datos del Grupo de Seguimiento Transfronterizo del oso pardo (GSTOP), hechos públicos en marzo por la Generalitat, durante el 2025 se identificaron 54 ejemplares de oso pardo en el Pirineo catalán y 108 en el conjunto del Pirineo, la cifra más elevada registrada hasta ahora.Los datos confirman, según Depana, la tendencia positiva de recuperación de la población después de décadas de trabajo conjunto entre administraciones, equipos técnicos y entidades conservacionistas. El oso pardo está catalogado como especie en peligro de extinción en el Pirineo y es objeto de protección prioritaria, según la normativa europea. A pesar de la recuperación de la población, la especie sigue siendo vulnerable y requiere un seguimiento científico riguroso, así como la consolidación de medidas que favorezcan la convivencia con la ganadería y el resto de actividades humanas.