Cuando la piel sufre una lesión, bien por accidente o como consecuencia de una cirugía, muchas veces nos preguntamos si quedará una cicatriz. La mayoría de las heridas, excepto en el caso de las más pequeñas o leves, pueden dejar algún grado de cicatriz, que no deja de ser una respuesta a una lesión y la forma natural en la que la piel se repara.

Probablemente, quien más quien menos, pueda reconocer algunos momentos clave de su vida dando un repaso a su propia piel: la herida de esa caída en bicicleta, el acné de adolescente o la cesárea del parto. ¿Cómo podemos cuidarlas y protegerlas para minimizar su apariencia?

Cicatrices, una marca permanente que requiere un cuidado adecuado

Ahí donde ha habido una lesión, lo primero que sucede es que las plaquetas, un tipo de células sanguíneas, se agrupan y forman un coágulo para detener el sangrado y sellar la herida. El sistema inmunitario se activa y genera inflamación, lo que ayuda a combatir la infección e inicia la curación. Posteriormente, el colágeno ayuda a reparar y reconstruir la piel. Tras unos días, el tejido empieza a contraerse y a formar una cicatriz.

Las cicatrices suelen tener una textura y apariencia distintas al tejido que las envuelve debido a la acumulación de colágeno. Su apariencia y tratamiento dependen de varios factores.