Son muchas las playas asturianas que destacan por mil y un alicientes. En el caso de la de Cobijeru, se trata de un enclave que se oculta tierra adentro, protegida por praderas verdes y que, de hecho, es una de las pocas playas interiores de Asturias, compartiendo este singular honor con la conocida Gulpiyuri. Lo que la hace especial es su conexión invisible con el mar Cantábrico cercano. Mientras otras costas muestran sus olas abiertamente, aquí el océano juega al escondite con los turistas. Es un capricho inusual de la geografía que invita a descubrir un paraíso terrestre muy especial, ya que el Cantábrico fluye por túneles subterráneos para bañar esta pequeña joya escondida de arena blanca.
Ubicada en la localidad de Buelna, dentro del concejo de Llanes, es considerada como Monumento Natural. Forma parte del Paisaje Protegido de la Costa Oriental, garantizando la preservación de su ecosistema único. Las rocas que la rodean pertenecen al carbonífero superior, mostrando un modelado kárstico muy singular. Es un laberinto rocoso lleno de dolinas, lapiaces y simas que cautivan a cualquier geólogo aficionado. Los visitantes suelen quedar boquiabiertos al encontrar este remanso de paz en mitad del campo verde. Su belleza es el resultado de milenios de erosión paciente por parte de los elementos naturales.












