Una reciente fotografía satelital realizada por Planet Labs PBC revela una enorme cicatriz de tierra que recorre la Franja de Gaza. Se trata de un muro de arena de 23 kilómetros de largo que avanza en paralelo a la Línea Amarilla, la frontera temporal hasta la que debían replegarse las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF por sus siglas en inglés) tras la entrada en vigor del acuerdo de paz firmado en octubre de 2025 por Donald Trump, presidente de EEUU, y su homólogo israelí, Benjamín Netanyahu. De esta forma, Israel ha ampliado el territorio del enclave que controla más allá del 53% que el propio país se arrogó durante las negociaciones.PublicidadSu construcción ha sido rápida y silenciosa. Ya en marzo, Haaretz publicó una investigación en la que revelaba cómo las IDF estaban consolidando la división territorial de la Línea Amarilla gracias a la construcción de esta nueva barrera física. Compuesto por un terraplén y una zanja, este muro de arena coincidía inicialmente con las coordenadas de la Línea Amarilla, a excepción de un punto en el que se adentraba 180 metros dentro de esta, según recogió el medio israelí en marzo. El análisis de Haaretz de las imágenes satelitales de Planet Labs tomadas en julio evidencia que en apenas tres meses dicho muro se ha internado hasta un máximo de 1,3 kilómetros al este de la Línea Amarilla, a la altura de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.Tal y como recoge The Associated Press en un artículo publicado el pasado 21 de julio, las IDF describieron esta nueva barrera como una "zona de seguridad" que cuenta con "recursos de inteligencia y tecnológicos" para "impedir infiltraciones y proteger a las tropas israelíes y a las comunidades israelíes cercanas a Gaza". Para ello, Israel ha atravesado comunidades palestinas previamente masacradas por las bombas y ha arrasado lo que queda al este de ella, alejando aún más el sueño de sus habitantes de levantar de nuevo sus hogares. En Mawasi, en el sur de la Franja de Gaza, la creación de este muro ha llevado al desplazamiento de un campamento de refugiados palestinos que ya habían sido previamente desplazados a causa del genocidio.Según el informe Building Gaza Anew de Oxfam Intermón, publicado el 23 de julio, la reconstrucción de la Franja de Gaza podría costar siete veces lo que costaron las que tuvieron lugar tras las guerras de 2008, 2014 y 2021. Lo que agrava la situación actual no es solo el minucioso nivel de destrucción llevado a cabo por Israel desde 2023, sino el hecho de que, tal y como señaló el director de Oxfam Internacional, Amitabh Behar, "a Gaza nunca se le ha permitido terminar de reconstruirse".Entre las ruinas de varias guerras, limitados por el racionamiento israelí y abandonados a su suerte por la comunidad internacional, los palestinos que han sobrevivido a la fase más cruenta del genocidio lo hacen "en un espacio cada vez más reducido", describió el director de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Thameen Al-Kheetan, durante la rueda de prensa que concedió el pasado 21 de julio.PublicidadEsto "supone una amenaza permanente para la vida", ya que "el Ejército israelí abre fuego de forma rutinaria contra palestinos por el mero hecho de encontrarse en las inmediaciones de esa línea" que Israel "desplaza constantemente hacia el oeste". De hecho, Haaretz y otros medios internacionales han certificado que varios de los bloques de cemento que trazan la línea amarilla han sido desplazados por las IDF. En este contexto, el muro de arena viene a consolidar esta ocupación ilegal.Desde él, los militares israelíes han disparado contra civiles palestinos en varias ocasiones, según recogió EFE. Varios testimonios recogidos por la agencia relatan que, durante la construcción del muro en Mawasi, las IDF dispararon a menudo hacia zonas pobladas, llegando a matar a un niño de 9 años que se encontraba dentro de la tienda de campaña que habitaba junto a su familia.Y es que, como volvió a señalar una comisión independiente de la ONU el pasado 23 de julio, pese a que Israel ha reducido la violencia y el ritmo de la campaña militar desde la entrada en vigor del plan de paz, los ataques deliberados contra niños palestinos evidencian que la limpieza étnica continúa en marcha. La ejecución de este crimen, concluyó la comisión, demuestra "la intención genocida de las autoridades y de las fuerzas de seguridad israelíes de destruir al grupo palestino, total o parcialmente, en Gaza".Publicidad1.000 asesinatos de las IDF y 5.000 muertes acumuladas durante el fallido alto el fuegoEl 21 de julio, el mismo día que Planet Labs publicó las imágenes que evidenciaban que Israel estaba construyendo un muro de tierra dentro de la Franja, el portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Thameen Al-Kheetan, declaró en una rueda de prensa que, según los datos que les había remitido el Ministerio de Sanidad palestino, "más de 1.100 palestinos han muerto desde octubre de 2025 a manos del Ejército israelí".Las muertes de gazatíes durante el genocidio multiplican por 65 los asesinatos cometidos por Hamás el 7-ODe ellos, su Oficina había logrado "verificar la muerte de 685, entre ellos 283 mujeres y niños". Al-Kheetan subrayó además que al menos 34 personas habían sido asesinadas "lejos de la línea amarilla impuesta por Israel". En los nueve meses que han pasado desde que se firmara en la Casa Blanca el fallido alto el fuego, la cifra de gazatíes asesinados por las IDF -al menos 1.100- casi igualan la de israelíes asesinados por Hamás el 7 de octubre de 2023 -un total de 1.139, según los últimos recuentos-.Sin embargo, el número real de palestinos muertos a causa del genocidio durante el alto el fuego es mucho mayor. Si se tienen en cuenta los fallecimientos por heridas mal curadas o los cadáveres de personas desaparecidas descubiertos bajo los escombros, la cifra de gazatíes muertos durante estos nueve meses de tregua fallida ascienden a 5.564 personas, de acuerdo al registro realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en base a los datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad gazatí.En total, desde el 7 de octubre de 2023, Israel ha asesinado, al menos, a 73.246 personas en la franja de Gaza y a 1.182 en Cisjordania. Esta masacre multiplica por 65 la cometida por Hamás el 7 de octubre de 2023.El fracaso del plan de pazEl pasado 9 de julio, el Gobierno de Hamás anunció que cedía el testigo al Comité Nacional para la Administración de Gaza, liderado por Ali Shaath. Este organismo es uno de los que Donald Trump y sus allegados crearon en octubre para, según las palabras del mandatario estadounidense, "poner fin a décadas de sufrimiento, detener generaciones de odio y derramamiento de sangre, y forjar una paz hermosa, duradera y gloriosa para esa región".Las decisiones de este comité tecnocrático están sujetas a las órdenes del Comité de Paz para Gaza, un órgano político que cuenta, a su vez, con dos niveles internos: la Ejecutiva de Gaza, de carácter operativo, y la Junta Ejecutiva, donde se toman las decisiones políticas. En la mesa de esta última entidad se sientan personalidades cercanas a Trump, como su yerno, Jared Kushner, su amigo y enviado especial a Oriente Medio, Steve Witkoff o el ex primer ministro británico Tony Blair. En la cúspide de la Junta Ejecutiva se sienta el presidente estadounidense.Este nuevo dispositivo diplomático, diseñado a voluntad de Trump, fue fuertemente criticado por países como España, Irlanda, Francia o Suecia, al considerar que se trataba de una estructura paralela a Naciones Unidas. Pese a todo, el propio Consejo de Seguridad de la ONU terminó por aceptar el marco general impuesto por el presidente de EEUU en su Resolución 2803 de noviembre de 2025, si bien no ratificó la composición interna de los organismos creados por Trump.PublicidadLa transferencia del control de la Franja de Gaza al comité de técnicos palestinos impulsado por Trump era un paso fundamental para que el plan de paz avanzara hacia su fase tres. Sin embargo, la renuncia de Hamás no ha servido para nada. Si la primera fase consistía en el cese de las hostilidades, la congelación de las líneas del frente, el intercambio de rehenes israelíes por prisioneros palestinos y la entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza, la segunda se caracterizaba por la constitución de los organismos del Comité de Paz para Gaza, la creación y el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización y la transferencia de las funciones civiles de Israel al organismo tecnocrático de Gaza.La tercera y última fase del plan de paz establecido por Trump consistiría en el desarme de Hamás, la retirada de las IDF de la Franja, la reconstrucción de Gaza y la apertura de un proceso destinado al autogobierno del enclave. Sin embargo, todas las expectativas de éxito parecen haber encallado en la fase dos del plan, a la que Witkoff anunció que se había pasado en enero de 2026, pese a que las condiciones fundamentales establecidas en la fase uno continúan incumpliéndose.En concreto, el cese de las hostilidades y la congelación de los frentes de la guerra, ambos constantemente transgredidos por Israel. Tel Aviv no disimula su escaso interés por cumplir con su parte del plan, toda vez que Benjamín Netanyahu aseguró en mayo que había ordenado al ejército aumentar el control sobre Gaza hasta alcanzar el 70% de este territorio.PublicidadEntonces, ¿por qué se sigue dando por hecho que el plan de paz avanza? Según una fuente diplomática occidental citada en un artículo de The Guardian "admitir el fracaso abriría la puerta a facciones extremistas dentro del Gobierno israelí". Por ello, "el objetivo es simplemente mantener algo en marcha, mantener la situación bajo control, porque si nos detenemos, hay otros con una agenda más extremista esperando para tomar el poder". De esta forma, no se prevé que haya movimientos relevantes antes de las elecciones parlamentarias de Israel que se celebrarán a finales de octubre.En cualquier caso, de acuerdo al análisis de Oxfam Intermón y al de numerosos analistas internacionales, el plan de paz estará abocado al fracaso si los palestinos no toman el liderazgo ni exigen rendición de cuentas a Israel. Sin esto, la espiral de violencia corre el riesgo de no detenerse. Solo es necesario observar la situación actual de Gaza, que lejos de ser "el resultado del destino", explica Amitabh Behar, director de Oxfam Internacional, "es consecuencia de la ocupación y el bloqueo ilegales impuestos por Israel y de la impunidad que permite repetir el mismo resultado guerra tras guerra".