Cuando le preguntaron, durante el debate electoral televisado de las elecciones autonómicas, cuáles serían sus medidas para combatir la crisis climática y cuidar el medio ambiente, Isabel Díaz Ayuso dijo que había que llevar la naturaleza y la salud a cada hogar madrileño. “Vamos a hacerlo de esta manera”, especificó. “Que cada balcón de Madrid tenga una planta”. Era una idea soberbia, prodigiosa, alucinante en su sencillez y su eficacia. En vez de limpiar los montes, reclutar más brigadas forestales o implementar drones de vigilancia, cámaras térmicas y sistemas de alerta temprana, poner una maceta en cada balcón de la capital y listo. Si la cosa se tuerce, dos macetas. A los electores madrileños, esta propuesta (y otras del mismo estilo macetero) les encantó y de ahí que votaran a Ayuso en masa. Como si cada uno se hubiese plantado una amanita phalloides en la cabeza.PublicidadPor supuesto, el de la maceta en el balcón sólo era uno de los muchos planes infalibles que Ayuso y su equipo de librepensadores habían preparado en materia de prevención de incendios. También fueron privatizando, a través de diversas empresas públicas y privadas, las plantillas de bomberos forestales con el fin de hacerlos más operativos. Más o menos igual que ocurre con la sanidad privada: si puedes hacer negocio con la salud, puedes hacer negocio con cualquier cosa, incluso con el fuego. De este modo, el comité de huelga de bomberos forestales, que ya se venía quejando de falta de medios desde el 16 de julio, denunció el viernes pasado que al menos 60 efectivos se encontraban paralizados y encerrados, sin vehículos ni herramientas, mientras las llamas cercaban la capital por los cuatro costados. La solución de Ayuso fue reclamar al Gobierno central que declarase la emergencia de interés nacional, porque en Madrid no sólo están los mejores torreznos, los mejores Cañones del Colorado o los mejores bocatas de calamares, sino también los mejores incendios forestales del mundo. Ya lo sabíamos desde tiempo atrás, pero faltaba corroborarlo. Como no andaba Pablo Iglesias a mano para echarle la culpa de la mala gestión, Ayuso llamó a Pedro Sánchez y le dijo que tanta fruta no le había sentado bien; que, por favor, se hiciera cargo, que ella estaba muy liada porque tenía que recoger unas cosas en su pueblo, Sotillo de la Adrada, en casa de sus padres. También es verdad que se marchó ahí al lado, cuando podía haberse ido a invadir otra vez México o volar a Nueva York a que la entreviste Telemadrid. Quienes aseguran que Ayuso es una inútil, una incompetente y una catástrofe sobre dos patas, olvidan la rapidez y la elegancia con que se ha escaqueado de escena para no estorbar más de la cuenta y dejar el mando a cualquiera con dos dedos de frente. Ella ya había hecho su trabajo dilapidando una montaña de dinero público en cosas mucho más importantes que prevenir incendios o contratar bomberos: construir un circuito de Fórmula 1 que no iba a costar un céntimo a los madrileños, apadrinar curas y toreros, promocionar un musical ruinoso de Nacho Cano o crear una Oficina del Español para Toni Cantó. Todo está calculado de manera que, cuando no quede un puto árbol sin churruscar en los alrededores de la capital, no habrá el menor peligro de fuego. A ver cuántos fuegos ves tú arder en el Sáhara.Para demostrar lo preparada que está en materia de incendios, Ayuso salió a dar la cara con un modelito fashion veraniego que llevaba una etiqueta bien gorda por delante diciendo: Presidenta. Y otra más gorda aún por detrás diciendo: “Presidenta”. A lo mejor por si se perdía o por si se olvidaba de quién era. También podía haber llevado una etiqueta con la leyenda “Cañas y tapas”, o “7.291” o “Me gusta la fruta”. Mejor un escapulario como el que los legionarios se cosían en la pechera y que rezaba: “Detente bala”. Hay un monólogo telefónico de Gila en el que un bombero aconsejaba a una señora que fuese echando un vaso de agua al incendio que tenía en la cocina cada media hora, pero ni a Gila se le hubiese ocurrido lo de encerrar a unos bomberos sin camiones ni hachas ni mangueras. Mazón tenía la excusa del Ventorro, pero Ayuso el Ventorro lo lleva puesto en la cabeza.
Ayuso y sus ideas de bombero
Cuando le preguntaron, durante el debate electoral televisado de las elecciones autonómicas, cuáles serían sus medidas para combatir la crisis climática y cuidar el medio ambiente, Isabel Díaz Ayus...











