Es absolutamente increíble y dramático que haya quien se escandalice con el hecho de que se politice la gestión política de las competencias que tienen aquellos políticos que son elegidos en su cargo para gestionar las competencias políticas que se les conceden. Es terrible eso de politizar la política, como si la política no fuera proponer un modelo de gestión a los ciudadanos y que estos te voten para llevarlo a cabo. Cuando arde es cuando es el momento de darnos el debate de si Ayuso está capacitada para gestionar los recursos públicos en una situación de emergencia. Madrid tiene lo que ha elegido, un proyecto de destrucción de los servicios esenciales que sufren por igual los que han votado a Ayuso y los que no, y del que solo puedes escapar con ingentes cantidades de dinero. Arde Madrid, porque Ayuso, como Nerón, es lo que quiere para su región.

El proyecto para Madrid es una distopía darwinista que provoca que cuando se produce un incendio devastador la lideresa salga corriendo a pedir ayuda a papá Estado porque los recursos públicos que tiene para emergencias en Madrid, sus competencias exclusivas, no bastarían para dotar a la comunidad autónoma más pobre de España. Con Ayuso la única opción posible cuando hay un incendio es dejar que todo arda y que el azar te salve. La elección de Ayuso y el PP de Madrid ha sido una libre decisión de los electores madrileños y ahora toca asumir las consecuencias, también por parte de aquellos que jamás la votaron, no nos queda otra, pero sobre todo por parte de quienes sí lo han hecho. Si les ha ardido la casa que pidan explicaciones a quien tiene las competencias. A quien solo baja impuestos para reducir a la mínima expresión los planes de prevención y extinción. Que miren a Ayuso porque es la responsable.