Un abuelo entrañable asegura en redes sociales que los remedios de toda la vida funcionan mejor que "los químicos del supermercado"; un maestro oriental revela secretos de sanación y una monja da consejos sobre cómo curar los gases o el mal aliento. Tienen miles de seguidores y likes, todo un público que confía en sus consejos y remedios y que están dispuestos a comprar los productos que ofertan. Sin embargo, estos personajes no existen; están creados con inteligencia artificial.PublicidadUna investigación de Maldita.es ha localizado al menos 16 cuentas de este tipo en Facebook e Instagram, las cuales ya reúnen miles de seguidores y millones de likes. El modus operandi es siempre el mismo, los personajes lanzan mensajes alarmistas sobre la salud o sobre la falta de necesidad de medicarse con fármacos, apelan a los remedios caseros y terminan compartiendo un enlace que conduce a una tienda online donde venden libros con estos remedios por alrededor de 12 euros.Algunos perfiles como @eduardo.holisticovida o @sofia.saludencasa incluso se autodenominan "expertos en salud" y prometen soluciones a dolencias sin recurrir a un médico, como acabar con el dolor de rodillas o conseguir un abdomen plano a base de remedios naturales. El éxito de estos perfiles -y de otros similares como Paco del Campo o Sor Catalina que venden bienestar "tradicional"- reside en explotar figuras que despiertan confianza de forma casi automática.Estas cuentas utilizan personajes ficticios que logran convencer al usuario para comprar un producto, una práctica que, según el abogado especializado en derecho digital Borja Adsuara, puede constituir un delito de estafa o de publicidad engañosa. "Si se induce al consumidor a comprar mediante el engaño, podría existir una estafa o, como mínimo, publicidad engañosa. Además, cuando esos avatares aparecen vestidos de médicos o aparentan una cualificación profesional que no poseen, incluso podría plantearse un supuesto de intrusismo profesional", aclara.El experto recuerda que se trata del mismo engaño que si lo hiciera una persona de carne y hueso que se dedicase a divulgar información sobre salud sin los conocimientos o la evidencia científica, solo que en este caso hay que investigar quién es la persona que está detrás de esos perfiles.PublicidadEstos contenidos pueden poner en riesgo la vida de las personasTambién alerta de que el peligro no termina en el perjuicio económico. "En el mejor de los casos estos contenidos afectan al bolsillo. En el peor, pueden poner en riesgo la vida de las personas. Si alguien abandona un tratamiento médico porque un supuesto curandero le convence de que unas plantas medicinales son suficientes, las consecuencias pueden ser dramáticas", denuncia.La Federación de Consumidores y Usuarios (CECU) destaca que ocultar el carácter comercial de estos contenidos y atribuir propiedades curativas a productos sin respaldo científico puede vulnerar la normativa de consumo, además de que el Reglamento europeo de Servicios Digitales obliga a plataformas como Meta a evaluar y reducir los riesgos sistémicos derivados de este tipo de prácticas.Venta de supuestos artículos artesanalesPero el empleo de la IA para vender productos no se limita al ámbito de la salud, sino que también usan supuestos niños enfermos para vender productos artesanales elaborados por ellos mismos o ancianos que lloran porque nadie compra sus creaciones. Sin embargo, los artículos que promocionan pueden encontrarse mucho más baratos en plataformas como Temu, Amazon o AliExpress. La realidad es que estos personajes también están creados por IA o se utilizan imágenes de otras personas, ajenas a estas cuentas, para vender los productos.PublicidadFacua-Consumidores en Acción ha denunciado ante la Dirección General de Consumo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 una página web que comercializa maceteros utilizando como gancho comercial a un joven con síndrome de Down generado con inteligencia artificial. En los vídeos, que difundía en TikTok hasta que su cuenta fue suspendida, se veía al joven llorando por no vender macetas, buscando conectar con el espectador para lograr que compraran los productos movidos por la compasión."El fraude no siempre está en el producto, porque puede llegarte a casa una maceta real, pero el engaño consiste en hacer creer al consumidor que la ha fabricado un niño con síndrome de Down para despertar su compasión. Eso es publicidad engañosa y es una estrategia repugnante porque explota el sufrimiento, aunque esas personas ni siquiera existan. Se las inventan", denuncia Rubén Sánchez, secretario general de la organización.Por su parte, CECU recuerda que, junto a asociaciones de consumidores de 27 países, denunció recientemente ante la Comisión Europea la escasa respuesta de Meta, TikTok y Google frente a cientos de anuncios fraudulentos detectados en sus plataformas. En aquella investigación, más de la mitad de las denuncias fueron ignoradas.¿Cómo reconocer personajes creados por IA?Raquel Ruiz Incertis, investigadora predoctoral en Comunicación y profesora de Periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid, explica que aún existen algunas pistas visuales que permiten sospechar de un contenido sintético, como anomalías en los fondos, movimientos poco naturales, alteraciones faciales o juegos extraños de luces y sombras. Sin embargo, reconoce que esos indicios están cambiando a una velocidad muy rápida dado que la calidad de la IA ha mejorado de manera "impresionante". "Ya no basta solo con fijarse en errores visuales, hay que desconfiar de perfiles desconocidos que prometen soluciones milagrosas, comprobar si la persona realmente existe fuera de esa cuenta y contrastar la información. Y en materia de salud, ningún vídeo en redes debería sustituir el criterio de un profesional o de una fuente científica", señala.Mientras que el portavoz de Facua insiste en que no hay que señalar a los consumidores, sino que es necesario que tanto las plataformas como las administraciones nacionales redoblen sus esfuerzos para perseguir este tipo de cuestiones. Considera que hace falta más personal técnico especializado en investigar estos delitos y fraudes online.La investigadora coincide en la responsabilidad de las plataformas para que este tipo de vídeos dejen de circular libremente en las redes. "No se trata de frenar la innovación en inteligencia artificial, sino de exigir transparencia. Instagram o Facebook tendrían que identificar claramente los contenidos generados artificialmente, reforzar la detección de cuentas que difunden desinformación y actuar mucho más rápido cuando esos mensajes afectan a la salud o a la seguridad de los usuarios", sostiene.
Así te estafan los curanderos creados por IA que venden en las redes falsos remedios milagro
En España, decenas de perfiles creados por IA se hacen pasar por curanderos o "expertos en salud".













