Islandia, Dinamarca, Suecia, Noruega, Marruecos... Todos ellos son destinos vacacionales de María San Miguel y su familia, que no podrían haberse permitido tales escapadas si no hubiera sido por la fórmula elegida: el intercambio de casas. Esta pamplonesa de 49 años, su marido y sus dos hijos adolescentes pasarán este verano tres semanas en Reino Unido. En alojamiento se gastará cero euros, mientras que si hubiera recurrido a hotel o apartamento habría pagado un mínimo de unos 100 euros por noche. Caso parecido es el de Patricia Velasco, cuya familia numerosa residente en Madrid acaba de regresar de una vuelta al mundo durante un año en el que casi la mitad de las noches (162 de 365) han dormido en casas de otras personas. "Es un gran acicate. Sin intercambio de casas, obviamente, a nivel económico no hubiera podido permitirme un año entero de hotel para cinco. Es cierto que es una forma de ahorrar dinero y muchas personas lo ven así, pero para mí va mucho más allá. Es una forma de viajar más colaborativa, más sostenible, viajas como un local y vas a casa de anfitriones que muchas veces acaban convirtiéndose en amigos. Va mucho más allá de ahorrar dinero", describe Velasco a 20minutos desde su casa, en pleno barrio de San Blas de Madrid.En un verano con los precios de los hoteles españoles al alza, son ya casi 46.000 los miembros en España de la comunidad HomeExchange, plataforma creada hace 30 años líder de una práctica que comenzó en los años 50 del siglo pasado entre comunidades de docentes que gestionaban unas vacaciones más asequibles con catálogos en papel y correo postal. Estos trueques han crecido como la espuma durante los últimos seis años, tras la pandemia, pues en 2020 los miembros en España eran apenas 8.000 personas, lo cual supone un crecimiento de más del 400% respecto a la actualidad. Respecto al número de intercambios, estos han pasado de los 9.500 en 2020 a superar los 120.500 en 2025 (con casi dos millones de pernoctaciones). En lo que va de 2026 se han registrado ya 93.000 intercambios de hogares (con 1,4 millones de pernoctaciones).Mientras tanto, los precios de los hoteles españoles se encarecieron un 5% interanual en mayo, con lo que llevan ya 59 meses consecutivos al alza. Las tarifas hoteleras se han encarecido casi un 31% desde mayo de 2022, con lo que la tarifa media diaria por habitación pasó de 95,15 a 123,74 euros, según datos de junio del Instituto Nacional de Estadística (INE). HomeExchange calcula que intercambiar casa (en propiedad o arrendada) puede reducir hasta un 35% el presupuesto total del viaje. Los destinos en España más solicitados son Cataluña, País Vasco, Andalucía, Comunidad Valenciana y las Islas Baleares.Las claves de este incremento "acelerado" de los últimos años son, según la portavoz de la plataforma en España, Pilar Manrique, el ahorro económico "en un contexto en el que el precio del alojamiento se ha incrementado mucho", pero también la "búsqueda de otra forma de viajar más pausada" que permite pasar más días como un residente local. "Se intercambia la casa, pero se intercambia mucho más: recomendaciones de comercios y restaurantes locales, se prestan las bicis y a veces los coches, vives como un vecino más durante tus vacaciones", expone a 20minutos.Los datos de HomeExchange reflejan que la edad media de sus usuarios ronda entre los 45 y 55 años, y que el 44% de sus miembros son familias con niños o adolescentes, mientras que el 36% son parejas sin hijos, el 10% tiene más de 65 años y están jubilados, y un 8% viaja en solitario. La tasa de renovación de la suscripción (uno 175 euros anuales) es del 90%, según la organización, que no descarta "sinergias" con patronatos de turismo en el futuro.Pero esta plataforma no es la única que funciona en España. Otras compañías que han apostado por esta forma de moverse por el mundo son Kindred, fundada en 2021 y en sus poco años de andadura ya dispone de 300.000 miembros repartidos en más de 150 grandes ciudades. En este caso, no se paga una cuota anual, sino una tarifa por la limpieza por cada estancia, un servicio que también puede gestionar para los hospedadores. Con 300.000 viviendas disponibles en Norteamérica y Europa, el 90% son viviendas habituales. Otro ejemplo es People Like Us (PLU), una comunidad online creada en 2018 por un apasionado del software, los viajes y los idiomas. En este caso, los usuarios pagan una suscripción de unos 140 euros al año por publicar su anuncio y empezar a interactuar con la comunidad para cerrar intercambios, que pueden ser simultáneos y/o recíprocos o no, o simplemente en régimen de hospitalidad, cuando hospedas a visitantes o te alojas con locales mientros ellos permancen en sus casas. Otras empresas son Love Home Swap, Home Link (creada en los años 50) o Switchome.María San Miguel: "La gente está perdiendo el respeto a dejar tu casa e ir a la de otra persona"San Miguel relata que no solo recurre a esta fórmula para ir al extranjero en verano, Semana Santa o Navidad, sino también para recorrer el norte de España en fines de semana y puentes. "Creo que la gente está perdiendo el respeto a dejar tu casa e ir a la de otra persona. Quizá éramos un poco escrupulosos y ahora vemos que es algo súper bonito. Entre las ganas de viajar y las redes sociales y los influencers, la gente se está enganchando a esto". Tras más de 130 intercambios desde 2013, asegura que nunca ha sufrido una mala experiencia, más allá de encontrarse con "estándares diferentes de limpieza". Las formas de intercambiar casa son variadas. Se puede realizar de forma recíproca y simultánea, ir a una casa cuyos habitantes no están con puntos que has conseguido por haber dejado tu casa previamente, o bien compartir con los dueños la estancia. San Miguel asegura que "se crean amistades" entre los usuarios. La última vez que ha acogido a huéspedes en su casa, a situada a 20 minutos del centro de Pamplona, fue para las pasadas fiestas de San Fermín: una familia a la que recibió y que se ha marchado con las llaves y todo de su casa porque volverá en agosto y ella no estará."Indudablemente es un ahorro importante de dinero, pero lo que me gusta es poder ir a un hogar, la sensación de calma y tranquilidad de abrir la puerta de una casa a la que no le falta de nada, en la que te sientes como en casa, que te puedes tomar una manzanilla porque te has mareado... Se nota la esencia de las personas, es un punto de encuentro muy bonito entre las personas que ofrecen y los que vamos a esas casas", relata San Miguel. A sus hijos, además, considera que esta experiencia les enseña a "compartir, respetar y a darse cuenta de que todos somos iguales".Patricia Velasco: "Hemos estado en casoplones con piscina, jacuzzi e incluso personal interno"Con tres hijos de cinco, siete y nueve años, esta especialista en viajes en familia de 46 años volvió en junio tras recorrer durante un año diferentes países de África, Asia, Oceanía y América del Norte. "Ha sido una experiencia muy enriquecedora e intensa. Con niños sí se puede, de forma distinta, pero se puede", afirma la también organizadora del Mama Travel Fest.Recién llegada a su casa en el barrio de San Blas de Madrid, un lugar organizado como un recién estrenado apartamento vacacional, destaca que la experiencia de compartir casa enseña a los más pequeños a compartir y respetar. "Ellos ven que van a otras casas y les dejan sus juguetes y luego ellos dejan su barco pirata. Son valores muy importantes"."Esto va de compartir y confianza. Cuidas la casa de los demás como si fuera la tuya porque la tuya también la estás dejando"En su periplo por el mundo ha realizado un total de 107 intercambios y han estado en casas "que son casoplones, de gente con mucho dinero, con piscina, con jacuzzi, e incluso con personal interno que nos hacía la colada y limpiaba. Esta gente no tiene necesidad de ahorrar, puede pagarse un hotelazo, pero lo hacen porque es una forma diferente de viajar, de conocer un país, y es muy cómodo. Hay muchas personas con poder adquisitivo alto que intercambian sus casas con todas sus cosas dentro sin ningún miedo. Esto va de compartir y confianza. Cuidas la casa de los demás como si fuera la tuya porque la tuya también la estás dejando", defiende.Elena Adán: "Todo ha sido siempre muy positivo, estoy superenganchada"Elena Adán (Logroño, 54 años) intercambia su segunda residencia, ubicada en Ezcaray, desde 2019. Comenzó animada por una amiga y hasta la fecha ha realizado 91 intercambios, no solo por turismo sino también para por ejemplo visitar a su hijo, que estudia en Zaragoza, o para poder regalarse a su marido unas entradas a la ópera en Londres. Ha estado en Croacia, Italia (múltiples veces), Polonia, Alemania o Hungría. Asegura que tampoco nunca ha tenido una mala experiencia: "Todo ha sido siempre muy positivo, estoy superenganchada".Además del ahorro, coincide con las otras usuarias en que "hay más razones" como conocer a gente "maravillosa" por la que incluso ha llegado a repetir casa o el "calor" con el que es recibida. La pega: "A veces cuesta un poco encontrar intercambio porque tienen que cuadrar fechas pero al final he ido a todos los sitios que he querido ir". El trabajo que conlleva arreglar y limpiar su casa para recibir a los huéspedes asegura que no le importa. Es más: "Siempre dejo un regalo de bienvenida, intento que sea un producto local. Dejo también un cuaderno en el que me dejan comentarios sobre cómo han estado, los niños dibujos... es muy bonito".En su caso, viaja casi siempre en familia (dos adultos y dos menores), aunque a veces también en pareja. Según los servicios de cada casa, esta recibe una valoración que equivale a los puntos que se consiguen al hospedar a huéspedes. Esos puntos son los que luego se pueden emplear para alojarse en casas ajenas. En el caso de los intercambios recíprocos, el número de noches se acuerda entre los usuarios. "Creo que somos bastante flexibles", describe Adán. "Yo nunca he alquilado mi casa porque creo que no la tratan igual, y en cambio sí la intercambio porque sabes que te la van a cuidar porque todos estamos ofreciendo nuestras casas. Es una fórmula más humana", considera. Entre sus próximos destinos se encuentran México o algún país asiático, pero antes tendrá que "lanzarse" a un vuelo de larga duración.
El auge del intercambio de casas para viajar en plena subida de los precios hoteleros: "El ahorro es un gran acicate, pero va más allá"
Tres mujeres que intercambian sus casas para viajar cuentan a '20minutos' por qué optan por un modelo de turismo que comenzó entre profesores en los años 50: 'Hemos estado en casoplones. Esto va de compartir y confianza'.









