Recorrer las playas italianas es como pasear por un arcoíris. La arena se divide en franjas de color: durante unos 50 metros, sombrillas y tumbonas, perfectamente alineadas, son todas rojas; después pasan a ser naranjas, luego amarillas, verdes y así sucesivamente.

Se trata de los famosos bagni, conocidos oficialmente como concessioni balneari (concesiones balnearias). Son sencillos, pero cuidados. Al amanecer, la arena ya ha sido rastrillada. En el bar suena música ambiente mientras sirven Negroni o calamares fritos. Es probable que haya una mesa de ping-pong o una pista de vóley-playa. Algunos incluso cuentan con piscina.