Pamplona (EFE).- La edad, la obesidad, una dieta pobre y algunas enfermedades crónicas aumentan el riesgo de déficit de vitamina D, un problema que afecta a más del 30% de la población, incluso en países soleados.

La evidencia científica acumulada en la última década ha ampliado de forma notable su papel en el organismo. Hoy se sabe que este nutriente, que actúa más como una hormona que como una vitamina clásica, influye en múltiples sistemas y funciones del cuerpo humano, explica la Clínica Universidad de Navarra en un comunicado.

“La vitamina D no solo regula la absorción de calcio y fósforo, también interviene en la función muscular, el sistema inmune, el metabolismo y la regulación de la inflamación”, explica Ana Hernández Moreno, responsable del Área de Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra en Pamplona.

Imagen de una de las sedes de la Clínica Universidad de Navarra. EFE/ Fernando Alvarado

Un déficit muy frecuente