Si bien es cierto que el abecedario español tiene 27 letras —22 consonantes + 5 vocales, según las normas oficiales—, a veces encontrar las palabras justas para responder un comentario genuino pero sin consistencia verificable es de lo más interesante. Y aquí estoy.
Quiero ser transparente. También cauteloso.
Podría preguntar directamente a qué empresa representas antes de decir nada más, pero… ¿y si son datos sensibles? Lo respeto. Hay información que no se comparte en un primer café, y eso está bien. No todo tiene que ser un formulario de RRHH.
Por otro lado, una parte de mí —la que ha aprendido que agradecer y rectificar es de sabios— me dice que este comentario merece algo más que un "gracias, ya te contaré". Porque lo cierto es que me inspira. Un simple mensaje preguntando por trabajo remoto, lanzado al aire de dev.to con una cuenta recién creada, activa algo. El interés siempre es bueno. Relativo como el tiempo, inmenso como el espacio.
Soy estudiante. No lo digo como escudo —lo digo como coordenada. Mi conocimiento en programación, inteligencia artificial y otros ámbitos visibles (échale un ojo a mi GitHub) no empezó en una carrera universitaria. Arrancó el día 0 del nacimiento público de OpenAI, cuando el mundo giró la cabeza y dijo "espera, ¿esto qué es?".








